Obviar

Lunes a Viernes/Domingo 18:00 h

Capítulo 2º del guión forero: 'El cardenal'

Moderadores: eclipse, aguilaroja, Estuarda, Barsine, Moderadores

Re: El cardenal

Notapor Sherezade el Dom Jul 19, 2009 12:19 am

17ª ESCENA

Cuando Gonzalo regresa a la celebración el ambiente es más distendido. Los invitados charlan animadamente en grupos mientras los músicos embellecen el ambiente con sus melodías. Nadie se ha dado cuenta aún de que ha regresado y se permite observarlos con detenimiento. Su mirada se posa en el Cardenal: escucha a una joven muy hermosa que tiene cogida a su brazo. Gonzalo la reconoce y se le escapa una sonrisa de complicidad. La mirada del religioso denota orgullo por la criatura que tiene al lado, y el resto, Lucrecia junto a dos nobles más, la escucha con educado interés. La Marquesa más bien tiene una sonrisa fría congelada en su rostro; los observa alternativamente y participa mínimamente en la conversación, pero visto desde fuera es obvio que no está cómoda con el protagonismo de la joven sobrina del cardenal Mendoza. De vez en cuando su mirada se aparta de los que están en su círculo y se detiene en dos personas que acaban de llegar en la otra punta de la sala: Nuño y el Comisario.

Gonzalo aprieta los dientes con ira al volver a ver a Hernán. Tiene tantos sentimientos enfrentados que apenas puede reprimir los dos impulsos más fuertes: huir de esa sala y del palacio o tirarse encima del comisario para golpearlo sin piedad. Tan ensimismado está, que no se percata de que no ha estado solo hasta que un brazo rodea el suyo.
-Gonzalo, al fin apareces… un placer que hayas decidido quedarte –dice una exultante Lucrecia.
La marquesa se ha esmerado para sorprender a sus invitados. Su vestido granate, adornado con un espectacular tocado en el pelo, negro de plumas, está causando sensación entre el género masculino.
-Es un placer poder estar aquí.-Dice incómodo.

La atención a la marquesa se torna en puro deleitamiento cuando sus ojos se posan nuevamente en la delicada flor que acaba de entrar. Viste de rosa claro, resplandece con luz propia, con sus hombros al descubierto y algunos de sus cabellos sueltos le caen sobre su espalda semidesnuda. Se queda totalmente perdido ante esa imagen, no escucha ya ni la música, ni a Lucrecia, ni tan siquiera recuerda a qué ha ido allí... La sigue con la vista mientras avanza del brazo de Juan, lo que le produce un resquemor profundo en su alma. Ella, nerviosa, mira todo como mera principiante, le asombra tanto lujo y esplendor. Con una leve sonrisa saluda a cada uno que se le acerca. Cuando sus ojos se encuentran con los de aquel que la busca anhelante. Por mucha gente que hubiera, ellos se verían a través de todo eso. Sus corazones laten al mismo tiempo que la música, su respiración se agita igual que los pasos de baile…

La ve medio perdida del brazo de aquel hombre por el cual siente unos celos terribles de que tenga la oportunidad de disfrutar cada instante con lo que él mas anhela. Ve entrar al Cardenal con todo su tropel, apenas le presta atención, no puede desviar la vista de aquella aparición celestial.
Última edición por Sherezade el Dom Jul 19, 2009 11:55 am, editado 1 vez en total
Sherezade
 
Mensajes: 75
Registrado: Sab Jun 06, 2009 4:47 pm

Re: El cardenal

Notapor Sherezade el Dom Jul 19, 2009 12:21 am

Lucrecia, con asombro, ve como Gonzalo se desprende de su brazo y sus pasos se dirigen a la joven. Cuanto más se acerca, Margarita cree que se va a desmayar de la emoción. Él se detiene y le ofrece su mano.
-¿Bailas? –Pregunta.
Ella, sorprendida lo mira sonriente, y en ese mismo instante olvida por completo con quién ha venido hasta allí.
-¿Yo? –Dice nerviosa -Es que… no sé…
-Confía en mí –dice este...
Por puro impulso le tiende la mano y cuando quiere darse cuenta, él rodea con los brazos su cintura y parte de su espalda
semidesnuda, produciéndole la sensación más placentera que jamás ha experimentado…
-Déjate llevar… le susurra Gonzalo.
Ella se ríe y como todo un profesional la mantiene firme entre sus brazos girando con precisión por toda la sala al ritmo que la música marca. Se miran dulcemente a los ojos. En la sala ya nada existe más que ellos dos…
-Estás preciosa- le susurra.
Ella levanta la vista emocionada, mientras Gonzalo no puede más que abrazarla fuerte contra su pecho.

Parece que nadie exista a su alrededor, a pesar de que la multitud no les quita los ojos de encima, sobre todo dos de aquellos invitados que no logran disimular su enojo profundo. Ellos, que se prodigan las más profundas miradas de amor, apenas escuchan nada, ni tan siquiera las murmuraciones llegan hasta sus oídos. Hasta que el hechizo se rompe al acabar la música y quedan relegados cada uno al lugar que le corresponde, ante la desesperanza y el desconsuelo de ambos.

-Gonzalo… no sabía tus dotes de bailarín, querido –dice entre dientes Lucrecia mirando con furia a Margarita.
-No sabes mucho de mí, Lucrecia –responde divertido.

Margarita vuelve al lado de Juan, ante el dolor y el desgarro que le produce por dentro el haber sido apartada de aquellos brazos… Éste mira con malestar a Gonzalo, y ante cualquier movimiento del maestro, se asegura de que la joven no se mueva de su lado, prodigándole su férrea compañía. La joven se siente atosigada, fuera de lugar y sin ningún tema de conversación acorde con lo que algunas damas hablan entre sí. Gonzalo no le quita la vista de encima, bebiendo un poco de vino ofrecido por uno de los criados.

No es hasta unos minutos más tarde, que ella, envalentonada por el momento que han pasado juntos bailando, se aproxima a su cuñado que ha continuado pendiente de todos sus movimientos sin apenas soltar la copa de vino que, con fuerza, sostiene entre sus manos.
Sherezade
 
Mensajes: 75
Registrado: Sab Jun 06, 2009 4:47 pm

Re: El cardenal

Notapor Sherezade el Dom Jul 19, 2009 12:21 am

-Gonzalo - le sonríe Margarita con timidez. Él intenta sobreponerse mirando a otro punto de la sala.
-Él deja la copa sobre una mesa.- Hola, Margarita... –No puede evitar que la voz le salga seca y sin entonación. -¿Y Juan?
-¿Te pasa algo? -Él cierra los ojos un instante, la vuelve a mirar con una sonrisa forzada en los labios mientras niega con la cabeza y, al pasar un criado con una bandeja a su lado, coge otra copa al vuelo y se la lleva a los labios, bebiendo un largo trago de vino.

- Juan está atendiendo a una marquesa, condesa o qué se yo, que se ha mareado. -Sonríe para ella misma- Lucrecia pensaba que no volverías y se lo empezaba a tomar como un desaire.- Él la mira de soslayo, pero no encuentra segundas intenciones en sus palabras. Luego deja la copa sobre una mesa y se reclina contra la pared. De manera inconsciente, evita mirarla.

-No tenía mucha prisa por volver... estas reuniones no me gustan nada, a decir verdad. -De repente los músicos entonan una tonada más vigorosa y unos cuantos nobles se juntan en el centro de la sala para iniciar un vistoso baile.- Y Lucrecia es demasiado orgullosa, siempre lo ha sido.

-Hay cosas que no cambian nunca. -dice ella casi sin pensar, fijando su mirada en la danza. Gonzalo se permite observarla entonces. Margarita está reluciente esa noche, si no fuera porque se la ve incómoda y cansada sería la que brillaría más de la velada. Qué cierto era eso de que había cosas que no cambiaban nunca, pensó él con un aguijonazo en el corazón. La había tenido en sus brazos hacía unos instantes, pero sentía que ya no le pertenecía y eso era más de lo que se sentía capaz de soportar en esos momentos.

-Vas a tener que recibir clases de baile, además de las mías, entonces. -dice él mirándola con intensidad. -No creo que Juan ni su familia se conformen con un 'no me apetece'. -Los dos se miran un momento, embargados por el recuerdo de su apasionado baile de hacía unos instantes, de alegres verbenas de hacía ya demasiados años. La repentina acidez del tono de Gonzalo hace que Margarita se envare y él la mire con fijeza. - Es cierto, Margarita. Vas a tener que ir a infinidad de recepciones, bailar, sonreír sin parar, hacer reverencias y mandar a tus criados. -Gonzalo coge otra copa y bebe casi todo su contenido de una sola vez. Observa como el Comisario palmea la espalda de Nuño amigablemente antes de que el jovencito se vaya de la sala y aprieta la copa con furia.

-¿Por qué dices eso, Gonzalo? -Acierta a decir la mujer, que no entiende cómo ha podido cambiar tan repentinamente el tono y la actitud de su cuñado.
-Es fácil, Margarita. No creo que en Sevilla anduvieras de fiesta en fiesta rodeada de la nobleza, y ahora te vas a casar con un Grande de España. -Margarita respira hondo; la repentina acritud de Gonzalo empieza a abrumarla.
-Que yo sepa Juan vive en el barrio de San Felipe, no en un palacio entre algodones.
-Pero eso no va a ser siempre así. Hay muchas cosas que SÍ cambian.
Sherezade
 
Mensajes: 75
Registrado: Sab Jun 06, 2009 4:47 pm

Re: El cardenal

Notapor Sherezade el Dom Jul 19, 2009 12:22 am

Se miran un momento, él con un brillo extraño en la mirada y ella desafiante y con los nervios a flor de piel. No entiende como la conversación ha podido llegar a ese punto, pero no tiene ganas de saber dónde puede acabar. Su mirada busca frenéticamente hasta encontrar a Juan. Al parecer no la ha visto todavía; mejor así.

-Si me permites, mi prometido me anda buscando. -Margarita se aleja sin apenas mirarlo. Él la sigue con la mirada, arrepentido ya por su comportamiento pero en mayor parte abrumado por las circunstancias. Mientras hablaba el recuerdo del colgante escondido en la habitación de Margarita había vuelto a su ofuscada mente, y todo lo que había significado para él parecía volver en oleadas cada vez más fuertes e imposibles de enfrentar.

Vuelve a mirarla, claro está. Juan la coge de la cintura y, sonriendo, desaparecen en el portalón que da a la balconada. Inspira profundamente y deja la segunda copa al lado de la primera. El cardenal sigue hablando con quienes le hacen la corte y entre los que no está Lucrecia, y el comisario ya no está en la sala. Busca a la anfitriona y la encuentra aplaudiendo a los bailarines al acabar de la danza. Tiene que irse de allí, tiene que irse ya.
Sherezade
 
Mensajes: 75
Registrado: Sab Jun 06, 2009 4:47 pm

Re: El cardenal

Notapor Sherezade el Dom Jul 19, 2009 12:22 am

18ª ESCENA

Juan camina visiblemente molesto hacia la habitación de Lucrecia. Cuando entra, ella está retocándose el maquillaje y el peinado. Manda salir a su doncella y se queda a solas con Juan. Él se queda indiferente.
- ¿Me has mandado llamar? He dejado sola a Margarita ¿Qué quieres? – El tono de Juan es apremiante.
- Sí… -le dice, acercándose con lujuria, tocándose uno de sus larguísimos rizos- Parece que mi cochero se ha vuelto a enfermar. No sé qué me pasa con los cocheros…
- Bien, pasaré a verle ahora – se da la vuelta y se va hacia la puerta.
- Juan…. ¿qué te ha parecido el Cardenal Mendoza? – Juan está de espaldas a ella. Su cara muda de inmediato a la ira. Pero disimula
- ¿Me tendría que parecer algo Lucrecia?
- Parece que es amigo de tu familia…. ¿no le recuerdas?

Juan está en una biblioteca antigua, llena de libros, parece más joven. Se le ve leyendo y se le oye decir “Sí, me reafirmo…. Todo lo que he dicho es cierto. Me lo dijo en secreto de confesión”

- ¿JUAN?
Juan no se ha dado cuenta pero no ha respondido.
- No lo recuerdo.
Lucrecia se lo queda mirando…. Le parece que la oculta algo, pero no tiene tiempo para pensarlo.
- Yo no le veía desde el bautizo de Nuño. Y en aquella ocasión no estuvo mucho tiempo - ahora Lucrecia está caminando por la habitación. Mira a la comida y coge una uva- Realmente no era él quien tendría que haber venido al bautismo de Nuño pero fue cuando hubo aquel incendio en el obispado y murieron varios religiosos. ¿No te acuerdas?

Se ven escenas de fuego. El fuego avanza rápidamente por la biblioteca. Estantería tras estantería.... Los libros se queman velozmente. Alguien sale huyendo del edificio.... Mira hacia atrás de repente y la cara de un Juan más joven aparece completamente cubierta de lágrimas, con el fuego iluminándole la cara. En voz alta, roto por el dolor, y con toda la cara iluminada por el fuego dice “el que no ama, ya está muerto"

- ¿No te acuerdas?.... -Lucrecia camina hacia la cómoda dónde deja unos pendientes que acaba de quitarse. Mientras habla, no se da cuenta de la angustia de Juan - Desde luego, es increíble como ha progresado. Su posición es envidiable.
- Nadie es realmente digno de envidia Lucrecia. Y ahora si me disculpas iré a ver a tu cochero, no querría marchar tarde de aquí.
Vuelve de nuevo a acercarse a la puerta y Lucrecia le vuelve a interrumpir:
- Juan… - Juan se da la vuelta con desgana. - ¿Todo bien… con Margarita?
- Sí Lucrecia. Sí.
Juan se marcha. En el pasillo se para en seco. Mientras la cámara enfoca su cara, que muestra tristeza y dolor se oye lo que Juan recuerda: la voz de una mujer mayor, anciana, que de modo dulce, dulcísimo le dice “cariño, el que no ama, ya está muerto”.
Última edición por Sherezade el Dom Jul 19, 2009 11:56 am, editado 1 vez en total
Sherezade
 
Mensajes: 75
Registrado: Sab Jun 06, 2009 4:47 pm

Re: El cardenal

Notapor Sherezade el Dom Jul 19, 2009 12:23 am

19ª ESCENA

La fiesta de bienvenida organizada en honor del Cardenal Mendoza está a punto de concluir. Los invitados abandonan poco a poco el jardín, Lucrecia se despide de los últimos, el protocolo así lo ordena. Gonzalo hace rato que se ha marchado, algo que la ha desilusionado, creía que con la boda de Juan y Margarita, él se quitaría las penas, o podría sucumbir a sus encantos, pero no ha sido así, ha vuelto a ser ese hombre integro, fiel a sí mismo y sus creencias, piensa para sus adentros, aunque poco a poco va cediendo a mis peticiones, dentro de poco lo tendré, será mío…
No lejos de ella, Juan observa que Margarita comienza a estar cansada.
-Amor mío-le pregunta -¿quieres qué nos vayamos ya?
- Si a ti no te importa Juan, estoy un poco fatigada. Discúlpame, pero ya sabes que yo no estoy acostumbrada a estas cosas…-responde Margarita, mientras Juan la mira con devoción.
- No te preocupes, te entiendo. Vamos a despedirnos de nuestra anfitriona.
Juan coge el brazo de Margarita y lo pasa por debajo del suyo, enlazando al mismo tiempo sus manos.
Mientras se dirigen al encuentro de Lucrecia, Margarita recorre con la mirada los jardines del palacio buscando a Gonzalo, hace rato que lo perdió de vista.
Lucrecia conversa animadamente con unos invitados. Al ver acercarse a Juan y Margarita se gira hacia ellos.
- ¿Ya os vais? ¿Tan pronto? - dice alegremente.
- Lucrecia -Responde Juan mientras le besa la mano- has organizado una fiesta fantástica. Muchas gracias por invitarnos, pero ya ha llegado el momento de retirarnos, Margarita está algo fatigada.
- ¿Tú también has disfrutado, querida?-se dirige Lucrecia a Margarita.
- Mucho, Lucrecia- responde Margarita en voz baja.
- ¡Me alegro tanto… Y no me extraña que queráis iros, es normal, os apetecerá un poco de intimidad ¿verdad?- exclama Lucrecia mientras sonríe maliciosamente. - Pero no te preocupes-añade dirigiéndose a Margarita- dentro de poco podréis estar a solas todo lo que queráis, al menos por las noches…
Margarita intenta sonreír sin conseguirlo del todo. Mira a Juan, en cuyos ojos se refleja una absoluta felicidad.
-Buenas noches, Lucrecia -interviene Juan a fin de dar por concluida la conversación, mientras vuelve a enlazar el brazo de Margarita con el suyo.
-Buenas noches, a ambos -Responde Lucrecia. -¡Ah, Margarita!, mañana puedes venir más tarde, comprendo que hoy vas a terminar muy cansada.
Mientras les ve alejarse, Lucrecia sonríe abiertamente. Las cosas no han podido salir mejor. La fiesta ha sido un éxito completo, el Cardenal Mendoza le ha hecho saber su agradecimiento por organizarla en su honor, y también que su sobrina Mercedes ha quedado encantada. Además… Gonzalo ha estado muy amable con ella, y dentro de poco Margarita habrá desaparecido de su vida para siempre. Está feliz.
De pronto ve a lo lejos en las escaleras a Hernán, la mira con cara de dolor, ya no tiene la misma mirada, parece que algo hubiera cambiado en él, apenas si lo ha visto durante la fiesta.
-Hernán, espera. -Le llama Lucrecia, acercándose a las escaleras, con voz delicada, casi cantarina. No te he visto apenas en la fiesta….
-No, ese no era mi lugar.-Contesta Hernán, sombrío. -Y por lo que parecía no me necesitabas, estabas bien acompañada, por tu… amigo, ¿no? el maestro.
-Sí, ha aceptado acompañarme.-Lucrecia sonríe contenta.- ¿no es fantástico?
- Al parecer sí, debe haberte hecho muy feliz que aceptara tu invitación.
Los dos entran en el palacio, Hernán cambia su trayectoria, Lucrecia, buenas noches…
- No Hernán, no te marches, le dice con un tono en su voz bastante seductor, el nunca se ha podido resistir a sus encantos, y mucho menos a sus suplicas.
-No hemos hablado, el otro día me dio la impresión de que te despedías… tenias pensado marcharte a algún sitio? le increpa con voz casi burlona…
-No , Lucrecia, en realidad no, tenia asuntos pendientes…
- Está bien, acompáñame, te he echado de menos.
Última edición por Sherezade el Dom Jul 19, 2009 11:56 am, editado 1 vez en total
Sherezade
 
Mensajes: 75
Registrado: Sab Jun 06, 2009 4:47 pm

Re: El cardenal

Notapor Sherezade el Dom Jul 19, 2009 12:23 am

Hernán cree percibir algo de realidad en sus palabras, si una, aunque solo fuera una sola vez sincera con él en su vida, él sería capaz de todo, de perdonar sus engaños, su manipulación, todo, el anhela, sueña con que ella de verdad le ame, le abra su corazón, lo ha dado todo por ella, incluso su causa, ha sido humillado, denigrado…..y el lo ha perdonado todo por ella, todo por el amor que siente por esa mujer.

Hernán no es capaz de negarse, la acompaña, entran en su dormitorio, lo siente distinto, sus sentimientos son distintos, esta vez le hará el amor de verdad, sin ocultar nada, no solo la querrá complacer como en muchas ocasiones, ambición de una mujer experta , con mucha experiencia, eso era el pasado, esta vez poco le importa lo que piense, quiere beber de su esencia de mujer, quiere a la mujer, no a la marquesa, quiere que por una sola vez se muestre vulnerable, que ella le suplique más, que no lo utilice…..
Sherezade
 
Mensajes: 75
Registrado: Sab Jun 06, 2009 4:47 pm

Re: El cardenal

Notapor Sherezade el Dom Jul 19, 2009 12:24 am

20ª ESCENA

Margarita se ha tranquilizado al abandonar el palacio de Lucrecia. Hace un poco de frío y cogida de brazo de Juan, apoya su cabeza en el hombro de él, como resguardándose.

Caminan despacio hacia la villa. No parecen tener prisa. Juan piensa en que pocos son los momentos que puede estar a solas con ella.
Desearía hablar de su futuro en común, pero sabe que aún es demasiado pronto para Margarita, así que opta por conversar sobre la fiesta.

Margarita está cómoda. Disfruta de este paseo con Juan. Ríe abiertamente.

Ya casi han llegado a casa de los Montalvo. Juan se detiene, rodea con los brazos su cintura con suavidad y le pregunta, casi en un susurro.
-Margarita ¿de verdad te lo has pasado bien conmigo?
-Claro que sí, Juan- Contesta Margarita con tranquilidad. -Perdona si al principio estaba un poco nerviosa, pero no estoy acostumbrada a estas cosas y temía dejarte en mal lugar, ahora que sé que… La verdad es que me he sentido mucho mejor cuando hemos abandonado la fiesta. Es el rato que más he disfrutado.
Juan sonríe feliz ante el comentario de Margarita, apretándola contra su pecho al tiempo que le da un beso en el pelo, aspirando su perfume.
-Margarita, no digas eso, por favor. Tú nunca me vas a dejar en mal lugar. Eras con diferencia la mujer más bella de la fiesta, brillabas con luz propia,
-¡Tú qué vas a decir! - responde Margarita riéndose.
-¡Es verdad¡- contesta Juan también riéndose, al tiempo que añade- Y por lo demás no has de angustiarte, lo harás tan bien como lo haces todo. Ahí tienes a Lucrecia, tampoco pertenecía a la nobleza cuando se casó con el Marqués y mira que fiestas organiza.
De nuevo ríen al unísono.
-Tengo que entrar, Juan- dice Margarita- es muy tarde ya y temo despertarles a todos.
-Buenas noches mi amor -Le responde Juan, mientras aumenta la presión sobre la cintura de ella, atrayéndola hacia él, al tiempo que deposita un suave beso en sus labios. Después el beso se torna más intenso, los labios se abren, las lenguas se buscan, los ojos se cierran…
-Buenas noches, Juan.
-Buenas noches, Margarita. Te quiero.
Desde su particular atalaya en el tejado, una persona observa la escena sin ser visto. Está demasiado lejos para escuchar la conversación, sólo puede oír las risas de ambos y… verles. Gonzalo hace horas que abandonó la fiesta, pero no ha regresado a casa. Ha vagado por las calles de la villa recordando, a su pesar, tantas cosas que hacía años que se había obligado a sí mismo a olvidar.

Aprieta los puños con ira. No se siente bien espiando a su cuñada, pero no puede evitarlo. Va a entrar en casa, pero… se lo piensa mejor y de un salto está en el suelo. Aparece por la calle en el momento en que Juan y Margarita separan sus cuerpos. No le han visto. Ya está junto a ellos.

-Buenas noches, Juan -se dirige a él en tono seco.- Buenas noches, Margarita, ¿vas a entrar en casa ya? - pregunta con el mismo tono.
-Buenas noches, Gonzalo- responde Juan, correspondiéndole con idéntica voz. -Hasta mañana, amor mío- se dirige a Margarita con dulzura. -Hasta mañana, Gonzalo- le dice con un toque socarrón en la voz, mientras sus miradas se cruzan.
Última edición por Sherezade el Dom Jul 19, 2009 11:57 am, editado 1 vez en total
Sherezade
 
Mensajes: 75
Registrado: Sab Jun 06, 2009 4:47 pm

Re: El cardenal

Notapor Sherezade el Dom Jul 19, 2009 12:26 am

Gonzalo y Margarita ascienden juntos las escaleras sin mirarse. Él abre la puerta y la deja entrar primero. En el interior de la vivienda, sin mediar palabra el maestro se dirige a grandes pasos a su habitación. Margarita le ve alejarse con tristeza.

La puerta de la habitación de Alonso se abre y éste asoma la cabeza. Ve a su tía, que todavía no se ha movido de la entrada. Sale corriendo hacia la muchacha y se abalanza sobre ella.
-Tía Margarita ¡Qué guapa estás¡ -Exclama jubiloso. ¡Seguro que eras la más guapa de la fiesta!
- ¡Alonso¡ ¿Qué haces levantado a estas horas? - Le pregunta Gonzalo enfadado, girándose al oír como su hijo salía de su cuarto.
-Padre, perdona, pero no me podía dormir hasta ver a la tía Margarita ¿A qué está guapísima?- Responde mirando a su padre -¿Habéis venido juntos?
- No hijo –Le responde secamente, mientras clava la mirada en la mujer. Tu tía ha venido con
su prometido. Nos hemos encontrado en la puerta.
-Amo, ¿qué tal se lo han pasado? -Interviene Satur, que también se encontraba pendiente del regreso de Gonzalo y Margarita y ha aprovechado para salir de su habitación. ¡Dios mío! ¡Si parecen dos figurines! -Exclama.
- Venga, Alonso, todos a la cama, que es muy tarde y mañana hay mucho que hacer. Buenas noches, hijo -Le dice dulcificando un poco la voz y besándolo en la frente.
- ¿Tía, me vienes a dar un beso?- pregunta a Margarita.
- ¡Claro, cielo mío¡ -Responde Margarita mientras acompaña a Alonso a su cuarto.
Satur interroga con los ojos a Gonzalo, pero la mirada de éste le dice que mejor no preguntar nada, que está todo dicho.
-Buenas noches, amo -Se despide Satur. - Ya veo que no está pa’ hablar del tema…
Ahora todo está en silencio. Sólo el fuego de la chimenea ilumina la estancia. Margarita abandona la habitación de su sobrino y se dirige a la suya.
-Tenía razón Alonso, eras la mujer más guapa de la fiesta.

Al escuchar estas palabras Margarita se da la vuelta sorprendida. Pensaba que Gonzalo se había ido a su cuarto ya. Él está de pie en una esquina de la estancia, tan sólo se distingue su sombra.
-Gonzalo, pensé que ya te habías retirado… -Le responde Margarita casi sin verle.

Gonzalo no dice nada. Sale de las sombras aproximándose a ella. Ya están frente a frente. Estira su brazo y coge su mano, la acaricia un instante y mientras deposita un beso en la misma, le dice muy suavemente -Buenas noches, Margarita, que descanses. -Girándose entra en su habitación, mientras Margarita se dirige a la suya.

Escondido, Satur ha observado la escena. También se retira, mientras murmura por lo bajo -¡Hale, otra noche que no pega ojo¡, ¡Si es que no me explico cómo aguanta este hombre, porque yo estoy agotao¡ ¡Qué como siga así no llega a viejo …¡
Sherezade
 
Mensajes: 75
Registrado: Sab Jun 06, 2009 4:47 pm

Re: El cardenal

Notapor Sherezade el Dom Jul 19, 2009 12:27 am

21ª ESCENA

Ella, se deja deslizar el vestido que ciñe la totalidad de sus pechos, duros y turgentes, le acaricia suavemente el cuerpo mientras cae al suelo , bajo sus pies, él la mira, la observa, no quiere ni perder una sola imagen , quisiera detener en su mente esa escena, el cuerpo de Lucrecia, de espaldas a él, casi desnudo, de deja vislumbrar la silueta a través de la transparencia del viso que aun se sostiene como tentando a la ley de la gravedad sobre sus pezones, la luz de la luna entra por la ventana , tímida, como con miedo.
El se desnuda, tiene en su rostro una expresión mezcla de amor, y propósito…
La marquesa se gira en ese instante, se le cae el viso y queda completamente desnuda, salvo por sus medias a merced de los ojos de Hernán, éste la observa, ella se acaricia el mechón de pelo que cae sutilmente por su hombro, hasta posarse sobre su pecho izquierdo, se enrosca juguetón alrededor de su pezón, que parece alegrarse, poniéndose duro, turgente.
Hernán se le acerca, esta vez va a ser más cariñoso, lo piensa dar todo…
Le acaricia la cara, mientras ella busca con su boca, jugueteando, los dedos de él, para darles mordisquitos, él retira la mano, no quiere que ella haga lo mismo de siempre…
Lucrecia se extraña, y eso aviva aun más su deseo. Ahora se empieza a despertar de verdad la lujuria en ella.

Ella se sube a la cama, con las rodillas ligeramente recostadas… Hernán la observa, no dice nada, ella siente que un escalofrío recorre su cuerpo, hay algo diferente, algo distinto en él…
Se acercan, ella lo mira con cara pícara, maliciosa, él le acaricia el cuello con el reverso de su mano, pasando suavemente sobre su cuello, deslizándola, paseando sus dedos sobre su pecho. Ella deja caer su melena suavemente hacia atrás, en un gesto de aquiescencia, hincha su pecho en señal de que está dispuesta… esta vez tendrá que esperar, él quiere que no se acabe nunca, la lleva al límite, se agacha sobre ella, los dos están de costado, uno frente a otro, él le besa el cuello, ella lo estira para presentárselo entero, él continua bajando, encuentra sus pecho, juguetea con el pezón, lo introduce en su boca dando pequeños sorbitos, que hacen que ella se estremezca de placer.
Lucrecia quiere continuar, él la calma ,sigue bajando por todo su cuerpo, le besa el abdomen, le da pequeños chupetones que hacen que ella suplique, se encoja, se estire, se deslice por la cama gimiendo, estirando sus brazos…
Última edición por Sherezade el Dom Jul 19, 2009 11:58 am, editado 1 vez en total
Sherezade
 
Mensajes: 75
Registrado: Sab Jun 06, 2009 4:47 pm

AnteriorSiguiente

Volver a Relatos

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados