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El Relato Encadenado

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Re: El Relato Encadenado

Notapor Mari Carmen el Sab Dic 22, 2012 7:38 pm

Eclipse. La verdad es esa. Mendoza está tan desquiciado que no le importa morir si con ello se lleva a todos por delante, es su forma de triunfar, es su forma de cobrarse "tantas cosas que le quitaron" sobre todo..."Poder" Irene y Laura...su situación es desesperante. ¿Quién puede predecir qué pueden salir de allí? :shock: Me satisface y mucho, que tengas ese..."sin vivir" a causa del suspense creado. Muchísimas gracias eclipse. :D

Cibe. ¡Gracias por la parte que me toca! :oops: ¡Cómo me alegro que te guste el relato! :P Ese...¡vaya guerra de Titanes!...¡Qué fuerte! :o Ojala, si un día se pusiera fin a este Relato, resultara lo que dices...un relato maravilloso, donde muchas plumas han ido dejando su imaginación y aportando su granito de arena, pero que vosotras con vuestra lectura y comentarios nos alentáis a seguir :P Gracias a ti y sigue leyéndolo :D
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Re: El Relato Encadenado

Notapor Mari Carmen el Lun Dic 24, 2012 12:04 am

UNDÉCIMA RONDA

LA FUERZA DEL DESTINO...Por Gonzalo de Montalvo

Capít.1 Part.1

La noche caía lentamente. Al calor de la chimenea combatían el desasosiego que sentían escuchando a Jimena y a Matilde contando su relación con Laura de Montignac...

- Aquella mañana cuando me llamó la madre superiora a su despacho, pensé que iba a volver a insistir en que ya había pasado el tiempo de noviciado, pero me encontré con un señor elegantemente vestido. La madre sor Encarnación me dijo que aquel caballero quería hablar conmigo. Ella se levantó y salió dejándome con él. Este hombre, se presentó diciéndome que era abogado, y que venía en nombre de la Marquesa de Montignac. Al principio no entendía, ya que aquel nombre no me decía nada...

- Luego comprendí, Laura en Italia se enteró de la muerte de mis padres, ella y mi abuela se habían conocido en Francia cuando eran unas jovencitas, al saber que yo me encontraba en un convento, decidió que no debía ser así, que ella se haría cargo de mí. El saber que alguien se preocupaba por mí y que podía dejar el convento de las Descalzas...¡me pereció un sueño!...no titubee al decirle a este señor, que si, que me marchaba con él a Italia...pero al igual que se lo dije, al momento le dije que no, que no podía irme...no podía irme y dejar a Matilde...

Al decirlo miró a Matilde, ésta le cogió la mano estrechándosela con fuerza – Cuando Jimena llegó al convento, yo ya llevaba algún tiempo en él, ya que cuando murió mi madre, un hermano de ella no quiso que me fuera con él y su familia y me metió en el convento cómo lo que era, una huérfana. Cuando apareció Jimena, congeniamos enseguida. Yo me dedicaba a ayudar en la cocina y a la limpieza de los suelos, ella, a intentar de ser “una buena monja”...

- Cuando aquella mañana me dijo que nos íbamos a Italia me eché a reír, pero ante la seriedad de ella, comprendí que iba en serio. Aquel señor...al ver que Jimena estaba dispuesta a no marcharse por no dejarme sola, no tuvo objeción ninguna de llevarme con ellos, porque aseguraba que la señora de Montignac me tomaría a su servicio...

-Después de un viaje agotador y llegar al palacete que Laura tiene en Venecia, ella estaba preparada para salir al otro día camino de España...La señorita Irene había partido hacía dos días atrás, pero sólo había pasado un día de la partida de ella, cuando la señora, recibió una misiva de sus contactos que tenía aquí, donde le comunicaban que Mendoza había salido de la cárcel. Así que al día siguiente de nuestra llegada, volvimos de vuelta para la Villa...

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Re: El Relato Encadenado

Notapor Mari Carmen el Lun Dic 24, 2012 12:07 am

Capít.1 Part.2

- Durante ese largo viaje, hablamos de todo y se entabló una gran confianza entre las tres, al saber ella por nosotras que conocíamos a sus nietos, aquello hizo que la invadiera una gran ternura y alegría...

Estábamos llegando al cruce de la Villa con Navalcarnero cuando un jinete se aproximo a nuestros carruajes, era un emisario, éste le entregó una carta. En ella se le informaba, que Mendoza se encontraba en Navalcarnero, y que el señor Comisario, parecía estar en su poder. El emisario le dijo de palabra, que tanto el señor Gonzalo y sus hijos iban camino de Navalcarnero, aunque vosotros...- dirigió la mirada a Nuño y a Alonso – ...habíais salido mucho después, que quizá estabais a punto de pasar por allí...

La señora Laura le dio las gracias y él partió a galope. Nosotras estábamos extrañadas de todo aquello. Ella nos dijo que tenía un ángel guardián que velaba por sus intereses aquí, y que la mantenía enterada de todo... Le pregunté qué intereses eran aquellos, luego me avergoncé ante mi pregunta, pero ella, me contestó...”Mis intereses más valiosos...¡mis hijos!”...

Jimena afirmó con la cabeza y ella prosiguió - Al saber que vosotros podíais caer de un momento a otro por allí, se le ocurrió una idea, quería que nosotras aparte de daros una sorpresa, hiciéramos que no entrarais directamente en Navalcarnero, sino que intentáramos llevaros hasta la Posta...incluso nos proporcionó la navajas por lo que pudiera pasar, lo que no sabía que nosotros íbamos llegar antes que ella, por causa del fallo de la rueda de su carruaje...Lo que ocurrió después ya lo sabéis...

Todos habían escuchado a las muchachas sin interrumpir. En aquel momento que ya habían terminado de explicar su relación con Laura, Lucrecia le hizo una pregunta - ¿Os dijo quien es ese “ángel guardián”?
Jimena asintió - Nos dijo que es un noble que conoció en Francia en su juventud, pero que él, reside aquí, en la Villa...creo que Dupont es su apellido...él le pone al tanto de todo lo que ocurre...

Nuño y Alonso, al ver lo tarde que era, convencieron a las muchachas, que debían retirarse a descansar, ellas asintieron con la condición de que si sabían algo, que se las avisaran. Los muchachos las acompañaron a sus aposentos. Margarita y Lucrecia se quedaron solas, ésta hizo un comentario...- ¡Es increíble!...Hasta en la lejanía, Laura, vela por su familia...

Margarita se había acercado al ventanal. De nuevo había comenzado a llover, Lucrecia se acercó - ¿Qué estará pasando?...¿Cuándo regresaran?...
- Mi corazón me dice que pronto sabremos algo, pero la inquietud que siento...es de que no será nada bueno...- Margarita lo dijo mirando a su cuñada con gran temor en sus ojos.

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Re: El Relato Encadenado

Notapor LLUNA el Lun Dic 24, 2012 12:10 am

Capít.1 Part.3

Sin apenas darse cuenta habían acelerado sus pasos, aquellos pasillos oscuros estaban acabando con su paciencia. La desesperación y el ansia por terminar con todo aquello hacia que sus mentes solo pensara en un único objetivo: acabar de una vez con Mendoza. Con esos pensamientos rondando de forma enloquecida su mente, llegaron a un punto donde el pasillo se ensanchaba formando una curva a la derecha, Gonzalo reconoció inmediatamente esa peculiaridad y se paró en seco. Hernán extrañado se colocó a su lado y al mirarle, observó su rostro pálido y surcado por gruesas gotas de sudor que caían ordenadamente descendiendo por su sien.
- Gonzalo…
- Es aquí Hernán, tras esta curva está la segunda galería, justo al fondo a unos 10 metros está la celda de madre, hemos llegado.
- Bien, pues acabemos con esto…
- No espera… ¿no escuchas?… en la galería hay al menos tres hombres, están moviendo algo… espera…

Satur había llegado a la primera galería, sus ojos desorbitados no daban crédito a la masacre que observaban…
- Amo por dios… ¿qué ha pasado aquí?... gracias que no es usted…
El fiel amigo desvió la mirada a los dos pasillos que se encontraban en las paredes laterales de la galería, sacó el mapa observó nuevamente el lugar y localizó su posición.
- Vale Saturno estás en la primera galería, tú llegabas por ese pasillo de la izquierda por lo que has de ir por el de la derecha. Vamos allá.

Pedro, Hernán y Gonzalo habían logrado sincronizar sus respiraciones, tenían claro que ese era un punto de no retorno, así que no había más opción debían entrar en la galería. Gonzalo y Hernán se miraron un segundo, la esperanza les hizo leer en sus ojos una clara y definitiva promesa: “Volveremos”.
Lenta y silenciosamente entraron en la segunda galería, los 3 hombres de Mendoza no se percataron de su presencia hasta que uno de ellos se dio la vuelta para coger uno de los pequeños sacos de arena que sujetaban las cargas de explosivos. La vorágine de estocadas se sucedió de forma estrepitosa, aquel espacio se llenó del sonido de las espadas y de los gritos de los luchadores, también del olor herrumbroso de la sangre.
El sonido del girar de las llaves en su cerradura provocó que definitivamente se desbocara el corazón de las dos mujeres que abrazadas en el suelo no podían contener por más tiempo las lágrimas. Desde aquella prisión habían escuchado la pelea que solo unos segundos antes se había desatado a unos metros… Laura e Irene habían reconocido las voces de Hernán y Gonzalo, sabían que ellos estaban entre esas espadas. El miedo se había apoderado de manera atroz e irrevocable de todo su cuerpo, no podían respirar, no podían soportarlo más. Mendoza miraba la puerta con los ojos desencajados y dirigiendo hacia ella temblequeante su arcabuz, su miedo era distinto, egoísta y sin ápice de humanidad. Un último giro de llave y la puerta se abrió.
El viejo cardenal no daba crédito, lo esperaba sí, pero su ignorancia aún mantenía mínimas esperanzas de éxito que en aquel momento se esfumaban como la niebla. Hernán, Gonzalo y Pedro hicieron su entrada en aquella celda sin dejar de mirar a Mendoza con un odio que desgarraba hasta el alma.
- ¡¡¡ Hermanos !!!
La voz de Irene desvió la atención de todos, unos comprobaron que su Madre y hermana estaban bien, otro que la sonrisa y el amor de Laura de Montignac volvía a provocarle un dolor tan intenso como la propia muerte. Mendoza llevaba agonizando media vida por culpa de esa mujer, después de todo, ella volvía a torturarlo sin arma alguna. La ira, el rencor y la venganza se le atragantaban, no podía soportarlo más, tenía que devolverle todo ese sufrimiento, tenía que verla sufrir como él había sufrido. Encañonó a los hijos de Laura de Montignac y Felipe IV, sus ojos desprendían un desprecio latente que le impedía decidirse, un solo disparo dos objetivos.
Pedro vio las intenciones del cardenal y con un grito se lanzó a por él, sin percatarse que el avispado cardenal extraía de sus ropas una daga, y que la empuñaba con fuerza hacia su costado.


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Re: El Relato Encadenado

Notapor LLUNA el Lun Dic 24, 2012 12:12 am

Capít.1 Part.4

Hernán, Gonzalo, Laura e Irene miraban incrédulos como Pedro caía al suelo agarrándose el costado, del cual emanaba abundante sangre. Mendoza retrasaba sus pasos respirando costosamente. A trompicones llegó junto a Laura e Irene alejándose de los Hermanos. La visión de Pedro herido desbordó a Hernán, que reaccionó espada por delante, ya estaba bien, ya era suficiente… Gonzalo fue tras Hernán pero el sonido del disparo les paró a ambos en seco, sus pupilas grababan en ese instante como su madre caía al suelo envuelta en el humo que exhalaba el cañón del arma de Mendoza.
- ¡¡¡ Noooooooooooooooooooooooooooo !!!
El grito de Irene les devolvió a todos a la realidad, las 5 miradas se posaron sobre el cuerpo agonizante de Laura de Montignac.
No eso no estaba previsto, eso no era lo que tenía que pasar, Laura no, él no podía haber matado a Laura, su amada Laura. Mendoza dejó caer el arcabuz y por primera vez en su vida,
Unas lágrimas sinceras llenas de dolor surgieron de sus ojos desde el fondo de su corazón.
Hernán, Gonzalo e Irene corrieron hacia su madre, Hernán abrazó su cuerpo recostándola entre sus brazos, Irene agarró sus manos mientras Gonzalo acariciaba su rostro intentando que abriera los ojos.
- Madre, madre por favor… abre los ojos… madre…
- ¡¡ Madre, madre !!—Irene jaleaba angustiada.
- Hijos míos… - Laura susurraba sacando las últimas fuerzas que le quedaban- tenéis que acabar con esto, no guardéis rencor, no alimentéis a vuestros corazones con más venganzas… estáis juntos al fin, libres, sabéis la verdad y tenéis el poder de futuro. Aquí acaba todo ¡ prometédmelo !
- Madre, no… Hernán no encontraba las palabras, su madre se moría en sus brazos y lo único que ella quería es que olvidaran- Madre… ¿Por qué?
- Ahora acabad con Mendoza y dejadme aquí, dejadlo todo aquí… Hernán, mi amado y buen Hernán, eres el primogénito de una estirpe de reyes y nobles, tú debiste ser el futuro de este imperio, hubieras sido el mejor rey de las Españas, sin duda…
- ¡Nooo! Saldrás de aquí con nosotros… madre… tus nietos te esperan…
- Gonzalo… mi dulce Gonzalo… yo ya no iré a ninguna parte, pero siempre estaré con vosotros, como siempre lo he estado, seguiré velando por vosotros allí donde esté, siempre… igual que tú lo harás por todos junto a tu embozo. Desde esta celda vi pasar mis días con el único deseo de poder volver a teneros junto a mí, y es aquí donde al fin os tengo… es aquí donde quiero quedarme, pues es aquí donde al fin la vida me devuelve lo que una vez me quitó, aunque sea a puertas de la muerte, me regala vuestro amor, no necesito nada más.
- Madre… madre…
- Irene… jamás pierdas tu fuerza, tus ganas de amar… tienes tanto que dar, tanto que ofrecer… tienes una gran familia pero mereces la tuya propia, tienes el coraje de los Montignac, sé que sabrás infundirle ese coraje a tus hijos y que mantendrás unidos a tus hermanos, porque tú fuiste el lazo que los volvió a unir y así seguirá siendo, porque ellos lo darán todo para protegerte y tú los amarás con toda la fuerza que yo no pude.
- Madre no…
- Os quiero hijos, espero que podáis perdonadme todos los errores del pasado, jamás desee algo semejante, jamás deje de pensar en vosotros…

Mendoza observaba como Laura de Montignac dejaba su vida escapar con esas palabras, vio como sus hijos la abrazaban y lloraban por una vida llena de injusticia y dolor. La cobardía se hizo paso a través de él y le hizo abandonar aquella celda, con la suerte de tropezar con alguien inesperado. Sátur lo vio aparecer de golpe y no pudo echarse a un lado, Mendoza cayó sobre él y ambos terminaron en el suelo. Mendoza intentó levantarse pero las puntas de dos espadas sobre su espalda se lo impedían, temblando se dio la vuelta y se dejó caer nuevamente recostándose sobre la pared. Hernán Mejías y Gonzalo de Montalvo lo miraban con ojos vacíos, les vio levantar sus espadas, su cuerpo se tensionó y cayó por el resto de la eternidad en las llamas del infierno.
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Re: El Relato Encadenado

Notapor Mari Carmen el Lun Dic 24, 2012 12:14 am

EPÍLOGO Part.1

Villa de Madrid Año de Nuestro Señor de 1671 22 de Octubre

Después de un tiempo sin pasar mis manos por tus hojas en blanco, hoy siento la necesidad de abrirme de nuevo a ti y llenar tus páginas con mi sentir y el pesar que me abruma en estos momentos. Han pasado algo más de siete meses, siete meses donde mi vida la he llenado de vacío cómo de una gran alegría. Hoy bautizo a mi pequeña de poco más de un mes, y le pondremos el nombre de Margarita ¡Se parece tanto a su madre! Debía estar lleno de gozo, y lo estoy...¿Cómo no estarlo?...pero hoy precisamente es cuando más me acuerdo de ella, por lo que a la misma vez siento un gran abatimiento...Antes de que la familia llegue, sobre todo los padrinos de mi pequeña, Pedro e Irene, quiero echar afuera todo lo que me pesa en el alma...todos los recuerdos de aquellos momentos vividos, y que hoy, los tengo más presentes que nunca...

Siento aún en mis oídos aquel estruendo y el dolor que sentí en mi pecho, como si hubiera sido a mí al que traspasaran con aquel disparo...Siento el dolor reflejado en su rostro y su pecho abierto por la herida...Siento sus palabras clavada en el alma...veo el rostro desencajado de Hernán...la angustia de Irene...Oigo su voz como en un susurro despidiéndose de nosotros...sus hijos...

Hicimos lo que ella nos pidió, dejarla en aquella celda, de nuevo el destino lo había querido así. Levantamos una pira. Su cuerpo envuelto en su propia capa descansaba en aquel camastro. Hernán tomó la antorcha y prendió las ramas y leños que los hombres de la guardia habían llevado hasta allí ante la petición de mi hermano. Nada más prenderse, salió cerrando la reja y luego poniendo su mano en el muro, la piedra volvió a su posición normal quedando sellada la celda donde por tantos años, mi madre estuvo encerrada muerta en vida para protegernos, y que de nuevo, había dado la vida por nosotros...el consuelo que nos quedaba, que ya no sufriría más...en aquel momento, ya descansaba en paz...

Con mucho dolor nos alejamos de la celda. Irene estaba deshecha. Hernán la llevaba en sus brazos y ella refugiaba su llanto en ellos. Entre Sátur y yo, ayudamos a Pedro. Con sumo cuidado volvimos a recorrer aquellos pasillos lúgubres y llenos de obstáculos mortales de vuelta a la salida...de vuelta a casa...Con el corazón sobrecogido no dejaba de pensar lleno de dolor...Le había prometido a mi esposa, que íbamos a volver llevando de regreso a las dos, a mi madre y a mi hermana, sin embargo, sólo volvíamos con una de ellas, con Irene...Laura de Montignac, nuestra madre, se quedaba allí, en las catacumbas, para la eternidad...

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Re: El Relato Encadenado

Notapor Mari Carmen el Lun Dic 24, 2012 12:18 am

EPÍLOGO Part.2

Los días que siguieron, estuvieron llenos de angustias. Irene no arribaba, la pérdida de mi madre la había postrado en cama, y no tenía ganas de vivir. Todos le hacíamos ver, que nuestra madre había encontrado la paz, que ya nunca sufriría por nosotros, que pensara, que a ella, no le gustaría verla de aquella manera...que recordara sus palabras...Poco a poco fue saliendo de aquella postración. Una mañana Margarita y Lucrecia la convencieron de que saliera al jardín. Con mucho trabajo lo hizo y fue a sentarse junto al estanque, Margarita la acompañaba en aquel momento, alguien se acercó y le ofreció una rosa blanca. Era Pedro quien se la ofrecía. Él estaba prácticamente curado de su herida y ni un sólo día dejó de preguntar por Irene...Después de algunas semanas, mi hermana volvía a sonreír...

Después de hacer cerrar aquella entrada a las catacumbas y asegurarnos que no había ninguna más abierta, junto a Hernán, me dediqué a buscar a ese ángel guardián al que nuestra madre se refería. Buscamos a todo noble francés con el apellido Dupont que hacía tiempo que vivía en la Villa de Madrid. Después de poco buscar, dimos con él. Su verdadero nombre Adrien Dupont...En contra de lo que esperábamos, a pesar de su aflicción, no se sorprendió al informarle lo que había ocurrido con nuestra madre. Según él, ella había tenido siempre la seguridad, de que si el destino, la hacía volver a la Villa, quizá sería para quedarse definitivamente...Adrien Dupont y mi madre, se conocieron en su juventud. Cuando ella se vino a España con sus padres, por un tiempo se estuvieron carteando. En una de esas cartas, ella le anunciaba el amor que le tenía a un joven y con el cual pensaba de casarse a pesar que había muchas cosas en contra...

Nunca más supo de ella. En uno de sus viajes a Italia hace unos seis años se reencontró con ella, mi madre le contó el encierro a que estuvo sometida por años. Adrien se ofreció a ayudarla en lo que fuera. Mi madre le pidió, que cualquier cosa que ocurriera con respecto a sus hijos que la tuviera al tanto...pero eso si, que se mantuviera en las sombras. Él, era un hombre muy influyente y tenía muy buenos contactos tanto en España cómo en Italia y Francia. No tuvo problemas en tener a mi madre enterada de todo...Le demostramos nuestro agradecimiento por todo lo que había hecho por nuestra madre, y que gracias a él y sobre todo a ella, esos “intereses” estaban a salvos...

Según voy plasmando mi sentir entre tus páginas, siento que me voy liberando de tanto pesar. Cuando baje de aquí, de mi refugio...quiero, que vean que soy el esposo y padre feliz...Ella me vio subir y nada hizo por retenerme. Mi amada esposa, mi mujer, sabe cuando necesito estar solo, porque sabe también, que cuando bajo liberado de tanta pesadumbre, me doy entero a ella. ¡Mi pequeña! ¡Es tanto el parecido qué tiene con su madre!...aunque todavía es muy pequeñita, ya se vislumbra que tendrá el hermoso cabello de ella...¡Mis hijos!...¡es tanto lo qué los amos!...El más preciado legado que nos dejó mi madre...¡el amor a ellos!...Ella, mi madre, nos traspasó con su sacrificio, ese maravilloso amor...

Sonrío y pienso en el futuro...

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Re: El Relato Encadenado

Notapor LLUNA el Lun Dic 24, 2012 12:20 am

EPÍLOGO Part.3
Un futuro que por una vez se presenta benevolente, nos da el gran regalo de la paz, al menos en nuestra familia, y eso teniendo en cuenta nuestra historia ya es mucho. Aún resuena extraña esta palabra en mi mente, familia, mi familia, agrandada increíblemente, mujer, hijos, hermanos, cuñada, cuñado, sobrinos, nuera… increíble ¡ ya tengo hasta nuera! Como bien dijo mi querido Sátur se nos quedó pequeño el “Cocris”

No he sido capaz de destruirlo, sigue ahí colgado en el caballete, completo al fin. De forma extraña sigue hablando, cada vez que lo miro me recuerda lo que la vida es capaz de retorcerse.
Quizá algún día mis hijos decidan qué hacer con él, pero por lo pronto ahí seguirá como demostración de sus orígenes, con cada una de las pruebas que lo corroboran, porque merecen la verdad, y no sabrán lo que me alegra habérsela descubierto, jamás cargaré otra vez con este peso, ni ellos tampoco, y eso ya es más que suficiente.

Recuerdo la cara de Hernán cuando lo vio, sí él estuvo aquí arriba, aquí decidimos muchas cosas, aquí nos dimos nuestro primer abrazo de hermanos. Ahora le veo envejecido pero más feliz que nunca, sus ojos desprenden la luz de la felicidad que siempre anheló, porque el dolor que se instaló en su alma fue aún más feroz que el mío, su recompensa, el perdón y el amor. Lucrecia logró romper muchas barreras y ayudó con ello no solo a Hernán sino a sí misma. Juntos son lo que siempre soñaron ser, libres y fielmente amados. Una unión más fuerte que el hierro, cuyo futuro promete aun grandes devenires.

Nuño sigue mostrándose esquivo conmigo, ni siquiera se ha desprendido de los resquemores hacia Alonso, aunque reconozco que verles juntos me enorgullece, obtienen mucho el uno del otro, y en el fondo han aprendido a valorarse y respetarse. Me tranquiliza porque sé que aunque no lo admitan se tienen mutuamente y podrán contar el uno con el otro.
Laura y Jimena son diferentes, pelean por todo pero son grandes amigas. La pequeña Margarita les ha llegada como un gran regalo, la manejan como una muñeca pero se han autoimpuesto el deber de cuidarla, y eso las ha unido de forma inquietante.

Alonso, mi pequeño-gran Alonso… casi no queda nada de aquel niño travieso que no paraba de meterse en líos tras su héroe, pero la expresión de sus ojos, su carácter y el inmenso cariño que siente por su tía, siguen permitiéndome ver con gran satisfacción que mi hijo es un gran hombre. Aunque el amor lo tiene loco, pero inmensamente feliz. He de reconocer que se le da mucho mejor que a mí, de lo cual me alegro sobremanera. Matilde es una gran muchacha, sé que le hace feliz, lo ama y sé que sabrá cuidar de él, solo espero que no sufra en demasía por la cabezonería de quien pronto será su marido, si este decide de una vez como proponérselo.

No podía ser de otra forma, antes de dejarte él tenía que aparecer, con su peculiar sigilosidad. Mi gran amigo, Saturno García, me recuerda que ya están abajo todos listos, me pone su mano en mi hombro y me sonríe a sabiendas de lo que mi cabeza y mi alma te están plasmando, nadie como él para descifrarme, nadie como él para permanecer a mi lado. Cuanto le debo, casi media vida y gran parte de mi felicidad.

Ahora he de regresar, he de dejarte e ir junto a los míos, de los que no me separaré por más tiempo del que me quite la escuela. Mi corazón y mi alma ahora al fin tranquilos, guardan aún grandes pesares que aunque del pasado me recuerdan quien soy, lo que he vivido, lo que me ha forjado… mi vida y mi ser al completo es todo lo que guarda mi alma, y en ella tanto lo malo como lo bueno ha de ser recordado, pero en ti ya no, porque los secretos dejaron ya de serlo.
Solo quiero guardar el dolor que todo eso me causó, como esa parte de mí que me ha llevado hasta este momento, el dolor que yo mismo causé a los míos y que ahora desaparece en cada sonrisa, en cada abrazo, en cada beso que necesito darles; Margarita, Alonso, Laura y mi pequeña Margarita, mi vida sois vosotros, el pasado quedó por fin atrás, ahora lo que nos queda es simplemente, todo nuestro amor y la fuerza del destino.

Gonzalo de Montalvo.


Gracias por hilar esta fantástica cadena:
Xana, Nereva, Kuka, Iri, Farfan, Niva, Auragrial, Sisci, Mari Carmen y Lluna.

FIN
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Re: El Relato Encadenado

Notapor MAITEM el Lun Dic 24, 2012 1:19 am

Chicas estoy estupefacta!!!!! :shock: :shock: :shock: :shock: :shock: :shock: :shock: :shock:
Que penita me ha dado que se acabe :( :cry:
Pero por dios ¡¡¡¡que buenas sois!!!! que final tan estupendo y cargado de emoción!!! :o :shock:
Ojalá y cuando llegue el momento le den un final tan digno como el vuestro a nuestra serie
Gracias chicas por hacerme disfrutar, a vosotras y a todas las que han colaborado antes que vosotras, gracias... ;) :D
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¡¡Gràcies Tessa!!
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Re: El Relato Encadenado

Notapor Aguila-azteca el Lun Dic 24, 2012 8:31 am

AY...Al igual que Maite me da pena, nostalgia que se acabe....Mari Carmen, Lluna, ¡SON GENIALES!!! que final...perfectamente encadenado, que emotivo, me ha dolido la muerte de Laura, el abatimiento de Irene, me ha emocionado el nacimiento de la pequeña Margarita y las ultimas líneas de Gonzalo. Ya que pasen estos días festivos "con la cabecica fría". :lol: , lo leeré todo entero otra vez.

Gracias, muchas gracias a todas las que participaron el este magnífico Relato Encadenado, a las que tuvieron la idea, pero sobre todo Mari Carmen y LLuna que estuvieron aquí hasta el final... Gracias y espero que vuelvan a repetir esta experiencia.¡Besos y Feliz Navidad¡¡¡ :D
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