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Capítulo 1º del guión forero: La Decisión de Margarita.

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Re: CAPÍTULO 1º del guión forero:.La Decisión de Margarita.

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 11:26 pm

Escena 26

Cocina del palacio.

Las plumas de los faisanes vuelan alrededor de la mesa de castaño, mientras la olla de agua hirviendo espera a recibirlos. Es un no parar en toda la estancia, de gente, que con prisa, intenta realizar sus quehaceres. Tomates, berenjenas, nabos y otras hortalizas esperan a ser cortadas por una moza oronda de amplios carrillos sonrosados.
-¡Esto es un sin vivir! –dice exhausta Catalina entrando de pronto – A este paso vamos tener que doblar al personal…..porque por mis piernas ya no circula ni agua, vamos.
A su lado dos doncellas intentan limpiar con maestría unos candelabros de plata, además de toda la vajilla que, guardada en arcones, se saca en ese momento para ser preparada.
-Chiquillas con brío –dice Catalina observándolas- Que ahí os tenéis que ver hasta las encías, que la señora Marquesa ya la conocéis.
Una joven, con prisa como todos los sirvientes, entra en la cocina, donde en ese momento se concentra el mayor número de personas. Su falda verde se mueve al compás de su andar, y bajo el brazo lleva unas telas.
-¡Margarita mujer! ¿ y tu dónde te has metido toda la mañana? –pregunta curiosa Catalina, mientras empieza a sacar fruta de un cesto.
La joven se pasa la mano por la frente y con el rostro acalorado, se detiene frente a su amiga.
-¿Pues dónde voy a estar Catalina? .-dice malhumorada la joven secándose el sudor.
-Pues dímelo ¿tu? Que yo con atender las órdenes de la doña, que si los víveres habían llegado, que si limpieza impoluta en las estancias y echar un ojo al crío ese, no he tenido pa mas .-se queja Catalina sentándose.
-Me ha tenido agotada -dice irritada Margarita..-No sé cuántos vestidos se probó y desprobó, arreglé y desarreglé, para que después me mande remendar los manteles bordados y que de paso los limpiara.
Catalina no se sorprende, conoce de sobra a la Sra. Marquesa, sus caprichos y sus órdenes autoritarias.
-Manteles… es que… –dice Catalina moviendo la cabeza- Pues más vale que lo hagas si no la quieres ver furiosa y menos con lo que se avecina.
-Ya pues ¡hala… a mandar!.-dice Margarita dando media vuelta y saliendo apresurada por la puerta.
-¡Pero espera mujer! -La llama su amiga, levantándose y yendo tras ella.
La joven, con gesto serio y apresurado, salie a la parte de los jardines donde en un rincón y usado por los empleados de palacio, lavaban en un tonel, la ropa y demás enseres de ese lugar. Echa con brío agua limpia y mete los manteles, al mismo tiempo que les unta jabón.
-Y claro ¿no te pasa nada más? .Pregunta Catalina cuando logra alcanzarla.
-Pues no… -Contesta la joven, moviendo con ritmo las telas.
-Ya claro… Mira que soy perra vieja, Margarita así que desembucha de una vez que lo que tiene así a ti no es la marquesa .dice Catalina.
Se detiene en seco y se vuelve, enérgica, hacia Catalina.
-Es Gonzalo… -Susurra con tristeza.
-Hala ya estamos otra vez con la cantinela a ver ¿qué pasa ahora? –dice cruzando los brazos con gesto de resignación.
-Pues no sé -dice Margarita nerviosa. Discutimos porque anoche llegué tarde… y no sé, parecía que le pasaba algo más, Catalina.
-Ah es eso, pero boba si el hombre tiene muchas preocupaciones y con lo que ha vivido pues algunas veces se le nota el carácter… -le disculpa Catalina.
-Ya… el carácter –murmura con tristeza Margarita.
-Mira Margarita……lo que tenéis que hacer, es menos discusión y más hablar, que a los dos se os calienta la boca… Que yo quiero lo mejor para los dos. Y además… tienes a tu prometido, a ese pedazo de hombre que te da lo que quieras. –le recuerda Catalina.
Margarita la mia con tristeza pero no puede por menos que esbozar una sonrisa, por su amiga.
-Así esta mejor –dice pellizcándole con cariño el rostro. Y hala al sufrimiento…..que tengo que sacudir esas alfombras y malditas mis ganas… si hasta van a salir las polillas atosigás de los guantazos que les voy pegar.

Margarita rompe a reír a carcajadas viendo a Catalina marcharse mientras va camino a sus quehaceres.
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Re: CAPÍTULO 1º del guión forero:.La Decisión de Margarita.

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 11:28 pm

Escena 27

Exteriores de la iglesia.

Apostados a ambos lados de la gran puerta de madera dos guardias del comisario custodian la entrada, uno de ellos visiblemente molesto y con la cara cetrina intenta esconder su cara bajo el ala de su sombrero, son las 12 de la mañana y hace un sol de justicia( lleva el brazo derecho en cabestrillo, le falta la mano).
La gente pasa con prisa frente a la entrada mirando de reojo a los soldados, no se atreven a mirarles ni mucho menos a entrar en la iglesia.
Un mendigo que pide limosna, entra en escena. Presenta un aspecto lamentable y está visiblemente bebido. Quizá no sepa muy bien ni que hora es ni donde está.
Se casi-arrastra tambaleante hasta donde se encuentran los dos guardias, y se dirige a ellos: comienza un monólogo absurdo...les pide dinero, ayuda y algo para comer.

Ambos acólitos del Comisario tremendamente aburridos y con tiempo por delante comienzan a “pasárselo bien” con el mendigo: le insultan le empujan y se ríen socarronamente del hombre. Justo en ese momento se abren las puertas de la iglesia y sale Hernán.
Muestra en su rostro rabia contenida y muchas, muchas ganas de irse de allí ( acaba de conversar con Agustín, y no ha sido una conversación satisfactoria, para nada).
Al salir precipitadamente tropieza con el pobre-paupérrimo. Con una mueca de asco y superioridad lo aparta de sí, malhumorado, ¡¡ va ha descargar su ira y frustraciones con este indeseable que ha osado ponerse en su camino!! Lo aparta de un empujón y saca su pistola dispuesto a matarle.
En el mismo instante en el que va a apretar el gatillo una voz firme y familiar para él afirma: “- ¡¡¡ Alto !!”.

El Comisario contrariado por recibir él una orden de alguien, delante de la chusma y de sus subordinados, sin vacilar cambia el punto de impacto y al enfocar el nuevo objetivo ve la figura del maestro. Su cara se distorsiona entre rabia y sorpresa ( Hernán habría jurado que aquella voz era idéntica a la que le habló bajo el disfraz de AR la noche en la que se batió en duelo con él.... pero, quizás no!!¿ o sí.?) Vemos que Hernán está contrariado, que tiene una especie de corazonada, de vuelco de corazón, y ya van dos...

Gonzalo está entero y se mantiene firme, desarmado frente al arcabuz y al hombre que casi le matan en los Las mazmorras de los 700 pasillos: Pese a su aparente aplomo, un escalofrío recorre su espalda. Aun tiene el hombro dolorido y hace varias noches que no pega ojo. Sólo puede pensar en una cosa: “- Este hombre no puede ser mi hermano, él NO!”.

Hernán se resiste a bajar su arma, sabe que podría matar a Gonzalo sin vacilar pero ha observado que la gente ha comenzado a arremolinarse en torno a la iglesia. Hernán consciente de ello, mira de reojo a su alrededor y hace una seña con su cabeza a sus dos hombres:
-¡A que esperáis! ¡Vamos!, llevaos a esta basura de aquí, quitadla de mi vista. Unos días en los calabozos acabarán con sus ganas de mendigar.
Mientras da las ordenes Hernán no guarda el arma, permanece sin amartillar aun en su mano... no quita la vista del maestro.
- ¿Es que acaso me vas a disparar?- Gonzalo abre levemente los brazos en actitud de desafío. Mientras habla se va aproximando a donde está el comisario. (Mientras ellos hablan los ayudantes atan al pordiosero)
- No te confundas maestro, hay ciertas cosas que no merecen la pena, y una de ellas eres tú. Le espeta el comisario, acaba la frase remarcando la parte final mientras se oye el clic del seguro del arma.
Sin casi darse ni cuenta están pegados el uno al otro. Hernán fija su mirada en el hombro de Gonzalo, lentamente y con la mano enguantada finge quitarle una mota de polvo del chaleco justo en el lugar en el que disparó a AR.
- No sé como lo haces... – le dice entre dientes el comisario acercando su rostro sudoroso al de Gonzalo- Deberías estar muerto.
Gonzalo ante el movimiento de Hernán evita el roce de su mano y se separa de él. No oculta una mueca de asco. – ¡ estas loco!.dice

Gonzalo mantiene su pose impasible. Hernán se gira y sigue de cerca de sus hombres. Montalvo, ausente, espera a que Hernán desaparezca para entrar en la iglesia. Quiere hablar con Agustín, tiene muchas explicaciones que darle.
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Re: CAPÍTULO 1º del guión forero:.La Decisión de Margarita.

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 11:29 pm

Escena 28

Mercado.

La gente se arremolina alrededor de los puestos, como si fuera lo único que les queda en la vida. Ese día el mercado está lleno.. El sol aprieta a esas horas, hace bastante calor, teniendo en cuenta que todavía no es primaera. Los dos avanzan a trompicones mezclándose con la muchedumbre.
-¡¡Con cuidadito……..que uno es bajo pero alto de conocimientos!! –dice el criado cuando se tropieza con un caballero.
Este último menea la cabeza y lo aparta, como a una cosa insignificante, siguiendo el camino. El niño, que camina con desgana a su lado sonríe para si.
-¿Y tu? –dice mirando a Alonso –¿ No tienes otra cara para tío Satur?
Alonso no responde, le da un puntapié a una piedra que se encuentra en el camino lanzándola a una distancia considerable.
-¡¡Eh¡¡- dice Satur cogiéndolo de un hombro – Bájate de donde estás, que le vas a quitar un ojo a alguien.
-No sé por qué me has obligado a venir –protesta Alonso mientras sortean un puesto de artesanía.
-Pues por que… empieza a decir Satur, echándole un vistazo a unas manzanas – Esto es bueno para tu aprendizaje en la vida… que estás tu mu suelto.
El niño está más enfurruñado todavía, a pesar de los esfuerzos del criado de distraerlo con su palabrería.
-¿Y que voy a aprender según tu en un mercado? –dice enfadado.
-Pues… -empieza a decir eso cuando un chiquillo se lanza calle abajo como si escapara del mismísimo diablo, perseguido por uno de los vendedores que chilla poseído, mientras ellos dos contemplan las escena, detenidos entre el enjambre de gente que se ha juntado..
-¿A robar? –dice socarrón Alonso.
-¡¡Pero que dices…….!! Anda que te voy a enseñar yo……..¡¡ A robar dice el niño de las narices….dice Satur mientras se entretiene a regatear el precio de las patatas con uno de los vendedores.
Alonso está aburrido y cansado de tanta regañina, mira a su alrededor desconcertado y fija su atención en cualquier cosa que pueda distraerlo de ese ostracismo en el que está metido. De pronto la ve. Camina al lado de su nueva madre, ayudando con un manojo de flores que sostiene en un brazo. Ambas van riendo, mientras charlan animadamente. Es tan hermosa, es la niña más hermosa que jamás he visto. –Piensa Alonso, arrobado, mientras las ve acercarse hacia ellos,
-¿Qué? ¿Tiramos palante… o el señorito ordena otra cosa? ¡Alonsillo! –grita Satur mientras le guiña un ojo a una joven que pasa por su lado.
Alonso se queda quieto, las piernas no responden. El corazón parece un caballo al galope y sus manos empiezan a sudar como un río. Satur mira al niño extrañado, está empezando a preocuparse por ese repentino acaloramiento, hasta que ve a Inés y a Matilde acercarse.
-¡¡ Te comprendo Alonsillo!!–Si a mi se me sale el corazón por la boca, con semejante hembra… -dice mirando a Inés-
-¡¡Hola Alonso!!-dice Matilde corriendo hacia ellos.
-Hola-----musita Alonso sin saber qué más decir.
-¡¡Qué Saturno… ¿has conseguido buen precio hoy? –pregunta Inés .
-Y mas que quería conseguir………..-dijo mirándola socarrón.
-Bonitas flores… -Se atreve a decir Alonso de pronto.
-¿Te gustan? –dice Matilde –Son violetas… las conseguí allí enfrente. –Señalando un puesto de flores.
Satur los contempla de reojo mientras intenta captar la atención de una oronda dama de un puesto de melocotones, ya que Inés está de charla con una señora para prestarle atención-
-Toma Alonso dice Matilde de pronto –Te regalo una.
La niña coge una de las flores y se la entrega, quedando éste asombrado y emocionado ante aquel gesto.

-¡¡Como el padre, menos espabilado que una ardilla con una bellota!! A esta familia lo del genero femenino no se les da.,….si hay que tener lo que tiene tiíto Satur ¿verdad? –Masculla Satur entre dientes, mientras le guiña el ojo a la vendedora.
En un descuido de la misma, Satur coge uno de los melocotones y se lo guarda en el zurrón. Está a punto de darle un bocado, cuando de pronto, ve una multitud de personas que corren hacia ellos. Algunos se apartan hacia un lado, para abrir camino, a otros, en cambio no les da tiempo y caen en su carrera. Unos caballeros negros aparecen de pronto, son muchos, empujan a la gente hacia un lado, con brusquedad.
-¡¡Pero que jodíos!! ¿ cómo lo saben? –Se asombra Satur mirando la pieza de melocotón.
Inés coge a los niños en volandas y los pone detrás de ella para protegerlos. Algunos de esos caballeros van montados a caballo, dejando una reguera de polvo tras si. Satur aterrado, viendo que Alonso está a buen recaudo, sale al encuentro de los jinetes.
-El hambre es mu mala… y las tentaciones… son muchas, ¡¡pero le juro, que no fue intención de este pobre hombre hacer ná… si uno sin mano pierde lo mejor –dice el criado a uno de los caballeros que están ya junto a el.
El caballero lo mira de arriba a abajo, pensando que es uno de los pobres locos que están desperdigados por toda la villa, y que acaban muertos en alguna fosa.
-Apártate de nuestro camino –ordena uno –¡Dejad paso al carruaje!
Satur no alcanza a entender nada. Recibe una patada que lo deja medio traspuesto a los pies de la posadera y de los niños. Le da tiempo a levantar la vista y ver pasar como un rayo un carruaje tirado por cuatro caballo negros, con el emblema de una casa que no logra distinguir. En un lateral, ve el rostro de una joven. Una bella mujer…
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Re: CAPÍTULO 1º del guión forero:.La Decisión de Margarita.

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 11:33 pm

Escena 29

Capilla del convento donde vive Agustín.


Se ve una iglesia, el mismo altar que otras veces. Agustín está rezando frente a él. Gonzalo llega y en voz alta comienza a hablar:

G: Necesito hablar contigo –dice muy serio -.
A: Shuu… un momento – contesta Agustín en tono muy bajo, y con los ojos cerrados -.
Agustín sigue con los ojos cerrados, de rodillas al lado de Gonzalo, que sigue de pie.

G: No, necesito hablar contigo ahora.
Agustín abre un ojo, le mira de reojo… Finalmente se levanta y le mira fijamente.
A: Me he enterado que la hermana de Cristina se casará con el Duque de Fonseca y Velasco.
Gonzalo está desconcertado. No entiende por qué o qué importancia puede tener eso ahora.
G: ¿La boda de Juan con mi cuñada? ¿Qué importancia tendría eso para ti?

Agustín tiene un recuerdo. Él es un poco más joven. Se acerca con su vestimenta de fraile a un edificio antiguo, un poco apartado. De repente ve el fulgor de un fuego y un joven saltando por una de las ventanas de la biblioteca del edificio. El joven no le ve y sale corriendo, pero Agustín le ve perfectamente.

A: Poca cosa… aunque lo suficiente. En fin... dime Gonzalo, ¿qué quieres de mí?
G: ¿Que qué quiero de ti? Tienes muchas cosas que contarme ¿no crees?
A: No creas…
G: ¿Qué? Agustín… ¿te recuerdo que no pude vengar la muerte de Cristina porque me dijiste que su asesino, Hernán, era mi hermano?
A: Y lo es –Agustín sigue impasible. Sabe que su única arma es permanecer tranquilo y medir cada una de sus palabras-
G: ¿Cómo? ¿Cómo puede ser mi hermano?
A: Gonzalo, sé que para ti es una sorpresa, pero sé también que en tu interior algo te dice que es cierto. Por eso no terminaste con su vida, por eso no dudaste ni un solo momento…
G: No, no dudé porque siempre te he creído. Y ahora no sé si debí hacerlo.
A: Gonzalo, hay cosas que están muy por encima de mi, de ti, de Cristina… cosas que no podrías comprender aunque las supieras.

Agustín tiene un recuerdo. Él es mucho más joven. Gonzalo es un niño pequeño, con pelito largo. El niño está asustado y medio llorando. Es de noche y en la oscuridad Agustín espera en un claro del bosque. Tiene una cita. Al poco se ve aparecer a un hombre de aspecto honrado y noble.
A: Hola Alonso. Te esperaba. Te esperábamos en realidad. –Agustín se aparta y tras él, escondido, está un niño pequeño. Es Gonzalo llorando.
Al: ¿Es él?
A: Sí. No pude salvar a su hermano… solo tendréis que encargaros de uno –Agustín le miente. Andrés está concentrado en el niño y no se da cuenta. Se agacha y mira la cara llorosa de Gonzalo. Le acaricia la cara y dice

Al: Solo quedaste tú entonces….
A: Este asunto es peligroso y lo sabes. Debes estar seguro de que podrás protegerle toda su vida. Él debe mantenerse vivo, sea donde sea, más que tu o que yo o que cualquiera.
Al: No te preocupes Agustín. Haré lo mismo que hizo mi padre, y el padre de mi padre… O el tuyo. El hijo del Rey se mantendrá con vida, aunque en ello vaya la mía.
A: ¿Qué le dirás a tu mujer?
Al: He de contárselo Agustín. Ella sabe de nuestra sociedad, siempre lo supo. Su padre formaba parte de ella, conoce la situación. La conoces: protegerá la vida del niño como si fuera la suya propia.
A: Lo sé. Pero esto es muy peligroso… mucho más de lo que hemos hecho hasta ahora
Al: Sí… pero todos hicimos un juramento. El mismo que hicieron nuestros padres, nuestros abuelos. ..
A: Pero has de ser muy precavido… nadie debe saber jamás…
Al: Vamos Agustín – le dice interrumpiéndole- hay cosas que sé desde niño- el hombre vuelve a agacharse y acaricia la de Gonzalo - ¿Cómo se llama?
A: Gonzalo.
Al: Vaya. Gonzalo… Será Gonzalo de Montalvo…
A: Aquí tienes –Agustín le da una bolsa con dinero – Debes instruirle convenientemente, pero nunca demasiado. No ha de llamar la atención. Yo os visitaré … Debéis avisarme, dejando recado en el Palomar de Aguilar, tras las piedras del segundo poste, si fuera necesaria mi presencia. Llamadme siempre que sea necesario…
Al: ¿Qué harás tú ahora?
A: He de ir a Salamanca, aunque volveré a menudo. Parece que la sociedad secreta se comienza a preparar allí, en el Obispado. Quizás tenga que aprender a rezar...
Al: Los caminos del señor son inescrutables - Ambos se ríen aunque pronto vuelven a ponerse serios- El hombre pone su mano en el hombro de Agustín y le dice: - Cuídate Agustín. Vamos hijo – trata de darle la mano a Gonzalo, pero él se aferra a la pierna de Agustín. Agustín trata de librarse pero no puede. Finalmente le separan y de modo dulce y cariñoso el hombre se lo lleva consigo en brazos. Gonzalo mira a Agustín con tristeza, sigue llorando y extiende sus brazos hacia él. Agustín siente pena. Pero no llora. Ve cómo se alejan. Cuando ya están alejados se sube a su caballo y mirando cómo se aleja Gonzalo con su nuevo padre, dice en voz alta “ahora he de ocuparme de tu hermano”.

G: Explícamelas. EXPLÍCAMELAS –grita Gonzalo.
A: No es el momento Gonzalo.
G: ¿Cuándo? –le dice Gonzalo agarrándole por la solapa -¿Cuándo será el momento?
Gonzalo vuelve a agarrar a Agustín de la pechera. Agustín sigue impasible.
A: En una ocasión estuviste a punto de morir. Casi te pierdo en aquella ocasión. No puedo permitir que algo así ocurra de nuevo. Es por ti…
G: ¿CUÁNDO? –le grita a Agustín zarandeándole.
Agustín se lo quita de encima. Con un movimiento rápido lo tira al suelo. Gonzalo queda de tendido, con la cara pegada al suelo. Agustín se apoya en él, impidiéndole cualquier movimiento.
A: ¡NUNCA! ¡nunca! ¿has comprendido? Hay cosas más importantes, por encima de ti y de mi…. – le dice Agustín más furioso – Te lo he dicho miles de veces… pero jamás escuchas. –Hay unos segundos de silencio. La cara de Gonzalo muestra dolor. Por fin Agustín le deja y Gonzalo se levanta del suelo… visiblemente dolorido-. Gonzalo, te juro, que llegado el momento, -la voz de Agustín suena más tranquila, con menos enfado- sabrás todo lo necesario y responderé a todas tus preguntas. Pero aún no es el momento. Debes confiar en mí. Confía en mí –dice Agustín ya con tono de súplica - por favor.
Gonzalo sigue mirándolo serio.
A: Confía en mí.

Gonzalo se aleja de Agustín, mientras éste de espaldas al altar, le observa yéndose. Gonzalo conoce a Agustín y sabe que no podrá sonsacarle nada. No de momento. Mira hacia atrás por un momento, su cara sigue llena de ira, mira de nuevo al frente y sale a toda velocidad. En la puerta, se oye decir a Gonzalo para sus adentros… “Lo averiguaré, lo averiguaré por mi cuenta Agustín”.

Agustín se ha quedado mirándolo, ha visto cómo se aleja. Se oye la voz de Agustín que con gran seriedad dice:
A: Nunca has entendido nada Gonzalo. El día en que tu propia vida y la de tu hijo Alonso no estén en peligro…. Entonces ese día te lo diré.
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Re: CAPÍTULO 1º del guión forero:.La Decisión de Margarita.

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 11:37 pm

Escena 32

Más tarde, en el Palacio de la Marquesa.

El fuego de la cocina aún está encendido, aunque se nota que ya es muy tarde: ya no hay mucho movimiento por la cocina y todo está en calma. Margarita, que está sentada en la mesa, termina algunas labores de costura. Parece que aún le queda qué hacer. Juan entra y se la queda mirando. Margarita se da cuenta de que alguien la observa y se da la vuelta.
-¡Juan! Qué susto me has dado…-dice sonriente -.
-Perdona… - Margarita se levanta, dejando un momento la costura encima de la mesa. Juan se acerca, coge su cara entre sus manos y la besa en los labios.
¿Cómo ha ido el día?.- Le pregunta con dulzura.
-Bien… Con mucha trabajo con los vestidos, manteles… en fin… Lucrecia quería que todo estuviera listo y perfecto para la visita. Por fortuna parece que todo ha salido a pedir de boca.
-Jejeje –se ríe Juan –Lucrecia da miedo cuando se pone a organizar algo… ¡qué capacidad de mando!
-¡Dímelo a mi…! –ambos se ríen -.
-Margarita –Juan se sienta en la silla al lado de la que estaba Margarita. Margarita vuelve a sentarse – He estado pensando que… debemos decidir dónde viviremos cuando nos hayamos casado.
-¿Dónde viviremos? – Margarita le contesta con dulzura, pero con cierta sorpresa. Mira hacia el suelo y se queda pensativa. Apenas había pensado que, una vez casados, vivirían juntos. No sabe ni qué decir…
-¿Tenías algún sitio pensado? -dice Juan cogiéndola de la mano.
-No Juan, la verdad es que no.
-Bien… pues entonces nos toca decidir dónde viviremos. Uhmmm veamos… -Juan intenta levantar el ánimo de la conversación. Le duele pensar que Margarita ni siquiera se había parado a pensarlo - ¿Inglaterra? ¿Roma? ¿Norte? ¿Sur? Podemos también irnos a las Américas o comprarle este palacio a Lucrecia jejeje….
Margarita se ríe y también Juan. Justo en ese instante aparece Cata por un lateral. Ninguno de ellos la ve. Tiene puesto el mantón y se ve que se dispone a irse. Cata dice muy bajo “uy mírales… ¡pero si saben reírse! Hala Cata vámonos que esta ya tiene quien la acompañe a casa…Ay mi Floro qué ganicas de que vuelvas” y haciendo un gesto de pena se les queda mirando un instante, da media vuelta y se va… sin hacer ruido.

Las risas cesan….

Continúa más abajo.
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Re: CAPÍTULO 1º del guión forero:.La Decisión de Margarita.

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 11:37 pm

-La verdad Juan, solo sé que me gustaría quedarme cerca de Alonso. Él fue la razón por la que vine aquí y me necesita… - Margarita mira a Juan buscando comprensión. Sabe que Juan pensará rápidamente en Gonzalo.
-Son tu familia… Tu sobrino, tu cuñado… - Margarita baja la vista al suelo - Incluso Satur… - a los dos se les escapa una sonrisa – Aunque a mi Satur no me tiene en mucha estima que se diga… - vuelven a reírse. Margarita continúa:

-Alonso aún no ha superado la muerte de mi hermana y no llevaría bien que me fuera lejos.
-No hay más que hablar. – Dice Juan con gesto resoluto- Muy cerca de aquí, hay una casa bonita… No es muy grande, pero estaría bien. Yo podría tener allí mi consultorio.
-Gracias Juan.
-Y Alonso tendría una habitación…
-Me da igual que la casa sea pequeña o grande… siempre que esté cerca de… de mi sobrino.

Juan la mira con ternura, pero al mismo tiempo con tristeza. Su falta de interés o ilusión por las cosas de la boda no le pasa desapercibido.

-Listo entonces –dice Juan levantándose - Seremos muy felices Margarita. Por fin podremos comenzar una nueva vida... lejos del pasado – el rostro de Juan vuelve a ser sombrío, coge la cara de Margarita con sus manos y ella apoya las suyas en las de él. Se acerca y la da un beso… en la frente.
-Te dejo con tu faena… –dice Juan sonriendo – Yo me voy directo a visitar a la mujer del carnicero que dio a luz hace un par de semanas… –dice Juan recogiendo un pequeño maletín que había dejado en aparador al entrar y aproximándose a la puerta- Y no te imaginas el niño… ¡ya es la mitad de grande que su padre! Tengo que ir para convencerles de que dejen de darle cordero para comer a la criatura… –ambos se ríen.

Cuando está en la puerta Juan mira hacia atrás. Margarita se ha sentado de nuevo en la mesa y ha cogido una tela de Damasco. Juan se va. Margarita se concentra de nuevo en su labor de costura.
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Re: CAPÍTULO 1º del guión forero:.La Decisión de Margarita.

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 11:39 pm

Escena 33

Casa de Gonzalo

La noche ya ha caído en la villa, sus habitantes ya se están recogiendo en sus respectivos hogares, al calor de un buena hoguera y buen plato de caldo, pues hace algo de frío, aun así se distinguen todavía por sus calles, alguna sombra que se ha rezagado. A trompicones avanza una de ellas, con tanta prisa que lleva más de una vez pudo haber parado con sus huesos en el suelo.
-Si yo no puedo salir………uno se pone al cuento…….y pasa lo que pasa, el amo estará que me va a usar a mi de cena –decía este para sí mientras sube las escaleras.
En la estancia principal de casa de los Montalvo, está el joven entretenido con un libro entre sus manos al lado del fuego. -El criado intentando no hacer ruido para que no note su presencia, tropieza con un cubo de madera y esta vez no hay nada que lo pare, cae con todo su peso en el suelo de la habitación.
-¡¡Maldita… mi buena estrella!! -dice Satur doliéndose en el suelo.
-Eso te pasa, por no entrar como las personas Satur –dice Gonzalo cerrando el libro y mirando risueño a su criado.
-Amo que yo no soy como uste, que yo en vez de alas, tengo dos piernas –dice intentando levantarse..
Gonzalo le hace señal con un dedo en los labios, señalando hacia la habitación de su hijo.
-¡¡Que me callo, amo!! –dice, pasando la mano por su rodilla.
-¿Qué tal hoy con Alonso? –pregunta Gonzalo preocupado.
Satur avanza hacia el puchero que está en ebullición y con desilusión comprueba que aun no hay nada que llevarse al buche.
-Pues tan echado p’alante como el padre, además de cabezón –le responde Satur sin pensarlo.
-Satur… -Dice Gonzalo mirándolo seriamente.
-Bueno, pues para distraerlo lo lleve al mercado… ya sabe usted, a ver si le pasaba el enfurruñamiento y algo le pasó … claro que le pasó… es que una hembra lo cura to-dice Satur riéndose.
Gonzalo lo mira entre asombrado y con ganas de cogerle de un brazo-
-¿Qué has hecho Satur? –dice levantándose.
-¿Yo? Nada… la hembra es la que hecho todo el trabajo. -dice Satur complacido.
-¡¡Pero a donde los ha llevado!! ¡¡ Es solo un niño!! -le reprocha.
-¡¡Pues bien que para otras cosas se cree un hombre…..!! –replica el criado muy serio.
Gonzalo está perdiendo la paciencia y se le nota porque ya está con los brazos cruzados y levantado de su asiento.
-¡Satur! ¿A dónde has llevado a mi hijo? ¿Y qué es eso de la hembra? –Dice Gonzalo extrañado-
-Pues… Satur ya preocupado -¡¡Al mercado¡¡ ¿ a donde si no? Y… nos encontramos con la chiquilla del Cipri y la Inés……..
Gonzalo lo mira seriamente y se echa a reír a grandes carcajadas.
-Satur, Satur….-dice moviendo la cabeza.
-¿Y ahora se ríe? Cada día lo entiendo menos, señor –dice Satur .
-¿Al mercado dices? Y dime os divertisteis –dice Gonzalo interesado y volviéndose a sentar.
-Si por diversión le llama usted a que casi nos arrollan… pues no…
-¿Arrollan? ¿Quiénes Satur? –pregunta alarmado Gonzalo.
-Pues no sé… un carruaje de estos de los señores, negro como un cuervo y con unos emblemas en los laterales… es que con el pedazo de tortazo que me pegué sólo pude ver eso –dice, sentándose a su lado.
-¿Negro dices? –Dice pensativo Gonzalo -¿No viste nada mas?
Satur se queda pensativo, con el estómago vacío no piensa con claridad, y con su amo acosándolo a preguntas aun menos.
-Ah si….-dice de pronto –Iba precedido por guardias…….
-¿Guardias? ¿Del comisario? –pregunta Gonzalo bajando la voz
-Los que abrían camino si eran… pero los que iban a caballo, llevaban vestimenta roja y blanca.
-Alguien ha llegado a la ciudad… hay que averiguarlo Satur –dice con gesto de preocupación Gonzalo.
-Pues… era una mujer amo, la que iba en el carruaje –dice Satur de pronto.
-¿Una mujer? ¿Estas seguro? –Gonzalo cada vez más extrañado.
-Si… eso seguro, que yo no confundo una bella mujer, ya lo sabe usted –sonríe Satur.
Gonzalo se queda pensativo ante las nuevas noticias que le trae su criado, algo se avecina para la intranquilidad de los habitantes de la villa.
Pero no es eso lo único que más le preocupa en ese momento. De vez en cuando su mirada se dirige hacia la puerta, es noche cerrada ya y Margarita todavía no ha vuelto de palacio. Su inquietud va aumentando cada minuto que pasa.
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Re: CAPÍTULO 1º del guión forero:.La Decisión de Margarita.

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 11:40 pm

Escena 34

Guarida del Águila. Noche cerrada.

Imagen difusa de una vela, que se va retirando a un lado para dar paso a la tarima de madera. En escena, se ve a Gonzalo sentado, con el traje de Águila a medio poner, y mirando triste a Sátur...que espera la explicación de por qué el comisario sigue vivo.

-Es que no lo entiendo, amo...El otro día casi me mata a mí por intentar frenarle...nos cargamos al conde, mató a los guardias del comisario, le sacó un ojo a uno, dejó manco al otro...¡tantos meses de sufrir, y de seguirle a usté por paredes y tejados...buscando al asesino ...que más de una vez casi me dejo mis partes en el intento...que todo hay que decirlo...y ahora? ¿lo deja escapar?...- Sátur lo mira con un atisbo de frustración.

Gonzalo está muy serio. Cierra los ojos, para tomar fuerzas y oír de sus propios labios por primera vez aquélla verdad que le desgarra el alma:

-No podré matarle nunca, Sátur.- Gonzalo está mirando directamente a los ojos de su amigo- Hernán... es...mi HERMANO- y de sus ojos caen las lágrimas más amargas de su vida.

Sátur se queda petrificado en el lugar. Está de pie, pero tiene que sentarse. La sorpresa es tal que, por primera vez, Sátur se queda sin palabras...

-Sí, Sátur. El comisario es mi hermano.- Gonzalo le mira, entiende la confusión del criado- La persona a la que más estoy odiando en este momento, la persona que arruinó mi vida, la que asesinó a mi mujer, la que tanto daño nos ha hecho...es mi propio hermano....-

- Pe...pero...amo, no lo entiendo- Satur está con la boca abierta, mirando al vacío- Usté nunca me dijo que tuviera hermanos...usté me contó...- Gonzalo le interrumpe.

-Sátur, es que yo tampoco lo sabía.- Sátur ya no sale de su asombro.
-¿Entonces, cómo se enteró que...?-
- Por que Agustín me siguió...fue él quien impidió que lo matara- la mirada de Gonzalo se vuelve dura, y su voz se quiebra- él sabe la verdad sobre mí, siempre la supo, y hasta ahora me ha tenido engañado-

Gonzalo se recupera, y se levanta. -Pero ahora me debe muchas explicaciones, y me las va a dar. Te lo aseguro- le dice mientras se pone el chaleco.
-Ahora quédate aquí, y cuida de Alonso y Margarita...yo tengo que...-

Sátur se levanta de un golpe, y reacciona:
-Amo, no es que no me importe lo suyo con el comisario, Dios me libre, menuda digestión voy a tener yo esta noche... pero hay algo que tiene que… - Gonzalo se queda mirándole- Margarita...que tendría usté que impedírselo, amo... que dice que la Marquesa le ofreció su casa... que le ha dicho que no, pero que dice que se lo va a pensar porque igual sería lo mejor para todos… Que si le da por aceptar la va a perder, amo, la pierde seguro… - Gonzalo se queda pensativo, ya no le mira.

-Amo, usté tiene que hacer algo. No puede dejar que se vaya...no se puede casar con el doctorcito ése, que es un listo...que le digo yo que es un listo.- Gonzalo se pone la bandolera de cuero, y Satur le sigue, girando alrededor suyo para hacerle reaccionar- ¡Margarita no se puede casar con él, porque le quiere a usté! Leñe, ¿es que no lo ve?- Satur hace una pausa, y remata:

- ...Y usté está loquito por ella...acéptelo, señor. Usté está enamorado de Margarita hasta las trancas... reconózcamelo a mí, por lo menos, que con la noticia que me acaba de dar estoy revuelto...-

Gonzalo se queda callado. No puede negarle a su amigo, a quien de verdad le ha demostrado la lealtad y el cariño de un hermano, la verdad de sus sentimientos.

-Eso...ya da igual. Margarita ha tomado una decisión. Ella ya eligió- Gonzalo mira a Sátur con una falsa convicción- Y supongo que es porque yo me he encargado de alejarla de mi, con mi rencor, con mi desprecio...con mi rechazo-

-Sí, señor, pero eso se pué arreglar. Hable usté con ella, señor. Tienen que hablar...dígale lo que siente, suéltese de una vez- Gonzalo le da la espalda- Usté ya sufrió mucho, pero ya tiene que dejar el pasado... y luchar por lo que quiere. Luche, señor, luche por Margarita. Se lo pido por favor, no permita que cometa un error...no la deje casarse con ese...- Gonzalo le corta, secamente, y termina de arreglarse.

- Tengo que irme, Sátur- sube la escalera- ya hablaremos...ahora quédate aquí, y NO TE MUEVAS DE CASA- Sale hacia el tejado.
Sátur se queda bufando, y reniega solo como acostumbra:

- No, si...mu valiente, mu valiente...pa' dar guantazos, pero pa' lo que hay que echarle huevos...ahiii, ya no somos tan héroes...-
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Re: CAPÍTULO 1º del guión forero:.La Decisión de Margarita.

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 11:42 pm

Escena 35

Noche cerrada, en una calle solitaria de la villa.

"Qué ganas de llegar a casa" piensa, mientras camina a paso rápido por las calles desiertas de la villa. Es noche cerrada, y no le gusta oír sus propios pasos que retumban como ecos sordos en las angostas callejuelas...la hacen sentirse.... indefensa.
Se ha levantado aire; mientras camina sin mirar atrás, se sube el chal y se cubre los hombros. Sus ojos miran a los lados, tiene las pupilas dilatadas... no sabe por qué, pero siente una extraña inquietud...y aprieta el paso. "Ya queda poco para llegar, tranquila" se dice a si misma, para vencer ese instinto animal que se ha despertado en ella, avisándole del peligro.
Antes de dar vuelta a la esquina, dos sombras acechan a la izquierda. Margarita intuye algo, y se para. En el momento que va a empezar a correr, las dos sombras se le echan encima sin darle tiempo a reaccionar. Le tapan la boca, le cogen por los brazos, no puede ver nada...llevan la cara tapada, está muy oscuro, y ella está aterrada..."Dios mío, que alguien me ayude.."
Forcejea sin parar intentando gritar, pero los hombres tienen fuerza y la arrastran consigo...e intentan llevarla calle abajo...
De repente, delante de ellos en el callejón, a una velocidad endiablada, cae de la nada Águila Roja. Los dos hombres se quedan petrificados, y Margarita se revuelve. La tienen bien sujeta. El héroe se queda agachado un momento, se levanta lenta y majestuosamente... y con la mirada electrizada de ira se pone en guardia blandiendo la katana...el brillo de la espada oriental reluce con los candiles...su sonido acerado se oye como una amenaza...
El tuerto hace un movimiento rápido y se pone detrás de Margarita, sacando un cuchillo y poniéndolo en el cuello de Margarita, mientras el "otro" queda al descubierto y con las manos vacías...y un miedo instintivo le obliga a darse la vuelta y echar a correr. Águila le ve escaparse, pero no baja la guardia ni un instante, está esperando un momento de descuido para atacar...
"Si intentas algo, esta hermosa mujer... morirá"
"¡DÉJALA IR!" ordena Águila. La katana apunta directamente al extraño, que empieza a caminar hacia atrás con Margarita de escudo. Ella llora desesperadamente, sus ojos son una súplica... y Águila comienza a perder la paciencia...
La risa nerviosa de aquél indeseable se oye mientras exclama "Bromeas, ¿verdad? Una vez la dejé escapar, pero hoy.. no." Águila le sigue con la mirada, el tiempo se para en aquél callejón...su corazón late a toda prisa, es su mujer la que está en manos de un asesino "No, por favor, otra vez no" piensa...
"Está bien, está bien...suéltala, dejaré el arma en el suelo" le promete, mientras Iñigo sigue caminando hacia atrás. Margarita ya no puede más del dolor, le está retorciendo el brazo, está asqueada por el olor a sudor y vino que destila ese asesino...y ahora la tiene a su merced...
"¡No te acerques! No des un paso más.."...repentinamente un gato voltea una linterna de la calle, el estruendo sobresalta a Iñigo...y Aguila, lanzándose a por la espada, gira en el aire en un salto certero y de un puntapié en la cara tumba a Iñigo, que suelta a Margarita...
Águila coge rápidamente a Margarita y la echa a un lado, e Iñigo se levanta con el cuchillo en la mano. Tiene la cara ensangrentada, y el parche se ha caído, dejando al descubierto las siniestras facciones del maleante...que ríe mientras sujeta el cuchillo amenazante:
"Ven... ven aquí, pajarraco...que te voy a dar lo que no te dí aquél día"...Aguila avanza decidido, gira la espada en su muñeca calentando el aire...gira sobre si mismo y su capa se abre en un abanico de furia que despista a Iñigo, que da cuchilladas al aire de un lado a otro...logra zafarse del zumbido que azota su cara...y sigue reculando mientras ríe, nervioso...
Margarita está hecha un ovillo en el rincón, su pánico le impide salir corriendo, está paralizada... no quiere ver.... siente que va a morir pensando en que ese desalmado pueda hacerle daño a Alonso o a Gonzalo...
"¿Qué? ¿Pensaste que iba a ser fácil librarte de mí, eh?!" grita mientras camina agachado con su arma... repentinamente, Iñigo ataca y se abalanza sobre Águila, que le detiene con la fuerza de su brazo...los dos hombres forcejean...toda su fuerza se concentra en ese instante, la lucha es a matar o a morir...Iñigo intenta con toda su energía clavar el cuchillo en el pecho del héroe...el momento es crucial, Aguila ve acercarse la punta del arma a su corazón y la fuerza de Iñigo empuja sin piedad... su cuerpo está tenso como las cuerdas de un violín...
Aguila resiste y de un empujón se libra de Iñigo que cae hacia atrás, pero esta vez el asesino se confía de su propia fuerza y con su brazo extendido da un alarido mientras empuña el cuchillo para hundirlo definitivamente en su rival...que en una fracción de segundo ha girado en el aire blandiendo con furia su mortífera arma...al caer en tierra Aguila asesta el golpe definitivo ...Iñigo no ve la katana, lo último que escucha es el sonido acerado que de un tajo preciso corta su cuello...
Su cuerpo cae a plomo, de rodillas, en el suelo...Águila le mira resoplando, como un caballo en plena carrera, suspendido en el tiempo y con la empuñadura de su arma todavía en la posición de ataque...
Margarita le mira, entre el alivio y el terror...agazapada como un pequeño animal amenazado. Él corre hacia donde está ella- ¿Estás bien?- pregunta angustiado.
-Sí, sí...creo que sí - se frota las muñecas. Tiene un corte en la cara.
-Te acompaño a casa...estás herida...-
- No, no hace falta, estoy cerca...-
Ella le mira incrédula: - ¿Cómo lo haces?-
- ¿El qué?- pregunta él, todavía sofocado por la lucha.
- Siempre estás aquí, siempre apareces...cuando más te necesito- le dice dulcemente.
- Es mi obligación...- dice, mientras le ayuda a levantarse. Se quedan los dos de pie, mirándose a los ojos.
- Pues, de todos modos...déjame agradecértelo- se acerca a su cara lentamente, y él retrocede, pero ella logra besarle en la capucha, cerca de de su boca- Gracias.-
Él siente una punzada de dolor en el vientre...quisiera tomarla en sus brazos, protegerla, besarla y que fuera solamente suya. Teme que a pesar del disfraz, la debilidad que ahora siente por ella pueda desenmascararle...y piensa por un momento en arrancar su máscara y mostrarle quién es... Pero su razón se impone, e intenta recomponerse...
Ella se aleja por el callejón lentamente, mientras le mira agradecida.
Aguila no la pierde de vista hasta que la ve entrar en casa.
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Re: CAPÍTULO 1º del guión forero:.La Decisión de Margarita.

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 11:44 pm

Escena 36

Madrugada. Casa de Gonzalo.

La bofetada fue tan fuerte que la lanzó contra la pared. No lo había sentido llegar, tan sólo se había levantado de la desvencijada cama que compartía con él en aquella posada maloliente y sucia para beber algo de agua e intentar tranquilizarse, y ahora se deslizaba hacia el suelo, desorientada, con la mejilla palpitando de dolor y el corazón desbocado por la sorpresa y el miedo. Intentando recuperarse abrió los ojos y se encontró cara a cara con él y sus ojos desorbitados por la furia.

-Mala pécora... por tu culpa todo ha salido mal. ¿En qué pensabas, eh? -La cogió por los hombros y la sacudió salvajemente. -¿Querías que nos mataran o es que ya no sirves para nada?
-¡Rodrigo, para ya, por favor! -gritó ella liberando todo su terror. Tendría que haber imaginado las consecuencias de sus acciones; ya no era una niña.
-¡Cállate, ni hables! ¡No quiero que ni respires! -Con el revés de la mano volvió a golpearla, y esta vez el labio le empezó a sangrar. Rodrigo se acercó a ella tanto que hasta su rasposa barba le rozaba la dolorida la mejilla y su aliento le quemaba la piel. - He dejado atrás a Íñigo, lo han arrestado, y todo el plan no ha servido para nada, ¡PARA NADA! -Esta vez la cogió del cuello y ella solo pudo emitir un quejido ahogado. Intentó golpearlo, arañarlo, apartarlo de ella, pero todo era inútil: hiciera lo que hiciera, estaba a su merced. -Tenemos que irnos de aquí, huir otra vez, pero TE ASEGURO que antes vas a aprender a obedecer a tu marido. ¿Lo entiendes, Margarita?


En su cama, Gonzalo se despierta. Le ha parecido escuchar algo, y como es de sueño ligero se queda atento hasta que le llega de nuevo el quejido de una voz inesperada. Al momento se levanta y se lanza contra la puerta descalzo, sin coger el candil, ágil y rápido. Con cuatro zancadas se aproxima a la puerta de la habitación de su cuñada, y, al escuchar su voz, abre la puerta de par en par.

Sus ojos tardan un momento en acostumbrarse a la oscuridad de la diminuta alcoba, pero la luz de la luna pronto le descubre la silueta de Margarita, revolviéndose en el estrecho catre. Se queda allí un momento, observándola sin saber muy bien qué hacer, hasta que vuelve a escuchar su voz quejosa y ronca.
-¡NO! Rodrigo, por favor... no... -la voz transmite tanta desesperación que lo obliga a acercarse y cogerla de los brazos antes de que su terror llegue a más.
Intenta que la voz le suene tranquila y sosegada.-Margarita, despierta...
Ella es consciente poco a poco de la oscuridad, y de que ya no la asaltan las terribles imágenes que creía poder olvidar con el tiempo. Aún así, nota como dos manos le oprimen los brazos; abre los ojos aterrorizada y prueba a erguirse para zafarse de su opresor... para acabar golpeándose la cabeza con la de Gonzalo.
-¡Margarita, qué haces! -Oye la voz de su cuñado y, a pesar del penoso golpe, se tranquiliza de inmediato. Él le suelta uno de los brazos para tocarse la sien, allí donde se han dado el golpe, y Margarita hace lo mismo. No se ven apenas las caras. - ¿Estás bien? -Ella asiente con cierto nerviosismo y una débil mueca en los labios, pero antes de responder oyen unos pasos tras ellos y la luz de un candil los ilumina a los dos.

Continúa más abajo.
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