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Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

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Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

Notapor Estuarda el Dom Jun 07, 2009 5:07 pm

Pues ya estamos otra vez.
Aquí podréis poner toooodas las escenas, tramas, líos y peleas que se os ocurran. Sólo pedimos que las numeréis correlativas. Al poner una escena, fijáos en el número de la escena anterior colgada y poner el siguiente.
¡¡Graaaciaaaassss!
Y ahora, imaginación: ¡¡¡A VOLAR!!!
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"Cásate con un arqueólogo. Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará." :D
- Agatha Christie.
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Estuarda
 
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Re: Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

Notapor sue el Dom Jun 07, 2009 5:09 pm

CAP.? ESCENA 1 “carta a Gonzalo”

Es temprano por la mañana. Lucrecia está sentada mirando tranquilamente por la ventana esperando que su doncella venga a peinarla. Su hijo acaba de partir hacia la escuela. Mientras juguetea con su pelo y canturrea oye rumor de puertas y pasos. Sonríe para sí: reconoce los sonidos; sabía que no podía tardar en volver…
-Buenos días Hernán. Te sientes madrugador, eh?- sonríe, le mira de reojo y le tiende la mano para que se la bese…
-Buenos días Marquesa- dice el Comisario ignorando la mano tendida-; He venido a buscar a Nuño para practicar con la espada; ¿dónde está?-
(Lucrecia está un poco sorprendida por la frialdad del Comisario pero decide que ya lo pensará más tarde. Se nota que Hernán continúa enfadado. Por algo será, jejeje, son celos… como siempre)
- Pues donde va a estar: en la escuela, o ¿es que ya no te acuerdas?-
Hernán le sonríe sarcástico
-Ah, claro, en esa gran escuela de tu gran amigo el Maestro… si señor, eso sí que es pensar en el futuro de tu hijo.
- a ver Hernán, Gonzalo es un buen maestro y sabe llevar muy bien a los chicos. Además, tiene mucha más inteligencia de la yo he visto por aquí últimamente… Nuño se está volviendo imposible y necesita estar con niños de su edad y conocer un poco el mundo fuera de los muros de este palacio… Gonzalo está haciendo un gran trabajo con él.
-No me hagas reír, Lucrecia. Gonzalo malvive con la miseria que le pagáis mientras hace de niñera del barrio. Los niños se burlan de él constantemente y, lo que es peor, odian a tu hijo (le dice acercando su cara a la de Lucrecia); eres el hazmerreír de la Corte.
Por un momento, ambos se miran desafiantes y llenos de odio… al fin, Lucrecia suspira y sonríe mientras acaricia suavemente la mejilla de Hernán y le dice:
-Ay, Hernán, si no te conociera, diría que tienes celos de Gonzalo…hummmmmmmm, ¿podrías hacerme un favor? Se me está ocurriendo algo que…
Apresuradamente, Lucrecia se sienta en su escritorio, coge una pluma y empieza a escribir mientras Hernán le observa de lejos…

Querido Gonzalo:
He tenido una idea maravillosa.
Propongo que vengas con los chicos mañana a dar la clase aquí en los jardines del Palacio. Uno de mis jardineros es un gran experto y podría enseñar a los niños las diferentes especies, su procedencia, etc. y además ya sabes que poseo una de las mejores colecciones de arte del país y creo que todo el mundo debería disfrutar de ella, ¿no crees?
Luego prepararemos una sabrosa comida y una tarde de juegos para que los niños aprecien la gran labor que estás haciendo con ellos y para que tú veas lo agradecida que me siento por la excepcional idea que tuviste de incluir a mi hijo en tu clase.
Se que no podrás negarte así que dispondré todo para mañana.
Tuya,
Lucrecia M. de S.

Lucrecia dobla rápidamente la hoja, la mete en un sobre y mirando intencionadamente a Hernán escribe “Gonzalo” con sumo cuidado.
-¿Serías tan amable de entregarle esta nota a Gonzalo ahora que ya te marchas?-
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Re: Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

Notapor sue el Dom Jun 07, 2009 5:10 pm

ESCENA 2 “casi movida en la escuela”

Hernán camina velozmente hacia la villa mientras aprieta muy fuerte la carta para Gonzalo. Es tanto el odio que siente hacia esta persona que sólo es comparable al odio que siente hacia Águila Roja. No entiende la actitud arrogante de Gonzalo y el arrojo que ha tenido en situaciones pasadas… un simple y mediocre maestro de escuela…
Entra atropelladamente en el aula y todos levantan la vista sorprendidos; menos Gonzalo que lo observa con calma… otra vez esa arrogancia… Se dispone a tirarle la carta de malos modos cuando todos los niños a la vez se levantan y canturrean:
-Buenos días señor Comisario-; esto descoloca a Hernán que de pronto no sabe muy bien cómo actuar y se siente torpe e incluso insultado bajo la cáustica mirada del maestro…
- Vale, niños, sentaros…- dice Gonzalo.- A qué debemos el honor de su visita- con retintín…
- Traigo una carta de la Marquesa para ti.- le entrega el sobre.
- Vaya, pensaba que el comisario no se dedicaría a estos quehaceres tan… frívolos, vamos, que digo yo que con los crímenes, la inseguridad y los delitos…
-¡No te pases de listo Gonzalo!- dice Hernán cogiéndole violentamente por las solapas. Gonzalo empieza a soltarse bruscamente cuando de pronto uno de los hombres del Comisario entra en el aula gritando:-¡¡Comisario, comisario, orden urgente del rey!!; tiene que acudir al Palacio inmediatamente.
Hernán continúa mirando fríamente a Gonzalo durante unos minutos y luego se gira y emprende la marcha seguido de su hombre. Los niños empiezan otra vez su perorata mientras a Gonzalo le da la risa y abre el sobre divertido… Mientras lee, enarca las cejas y se queda un rato mirando pensativo por la ventana… Los niños, en vista del ensimismamiento del Maestro, ya están haciendo de las suyas, lanzándose pelotas de papel (casi todas hacia Nuño) y riendo entre dientes cuando Gonzalo se levanta de repente, atrapa la última pelota que iba directa a la nariz de Nuño y sonriendo les dice a sus alumnos:
-Niños! La Marquesa, la mamá de Nuño, al que tan mal estáis tratando, nos ha invitado mañana a Palacio a pasar el día, a aprender mucho, a comer y luego a jugar todos juntos en sus maravillosos jardines. Creo que es una oportunidad única y que tenemos que estar muy agradecidos, así que todos vamos a darle las gracias a Nuño, ¿de acuerdo?- .Hay un momento de desconcierto en el que nadie sabe qué hacer hasta que Matilde se levanta, se acerca a Nuño y dándole un beso en la mejilla le dice:
- Muchas gracias, Nuño; es una idea estupenda-. Alonso observa la escena con cara malhumorada y resopla:
-si, muchas gracias, Nuño; es una ocasión excelente para mostrarnos todo lo que tienes.- Gonzalo le mira con condescendencia y le dice:
-Alonso…-
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Re: Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

Notapor sue el Dom Jun 07, 2009 5:11 pm

ESCENA 3 “se burlan en la taberna”

Margarita y Cata están sentadas en una mesa de la taberna. Ambas están muy juntas cuchicheando. Dice Cata:
-que si, toda la tarde trabajando para la comida de los niños, ¿te lo puedes creer?, y la Marquesa sin salir de la cocina, eh?, que estaba tan pendiente que más parecía la cena de gala de la Coronación que esta especie de… ¿de qué?, de jornada festiva que ha preparado para los niños…¿ no te parece raro?-.
- Que si me parece raro, pues claro que me parece raro!, que la Marquesa nunca hace nada porque si… alguna intención tiene, y nada buena! –dice Margarita malhumorada. Cata la observa unos segundos profundamente y grita:
–¡¡¡huyyyyyyyyyyyyyyy, cómo anda hoy la señorita!!!, de qué humor llevamos la jornada!!!- Mientras Cata ríe estruendosamente y Margarita mira a todas partes avergonzada, aún se sonroja más cuando ve a Gonzalo que se dirige hacia ellas divertido.
- Qué escándalo es este?, qué os pasa?, ¿es verdad eso de que estás de tan mal humor, eh?-. Gonzalo revuelve el pelo a Margarita y ésta se aparta enfadada.
- ¡Gonzalo, no soy uno de tus alumnos así que no me trates como a tal!-. Gonzalo abre muchísimo los ojos frente a la reacción de Margarita, mira a Cata, ésta se parte de risa y hace un gesto de burla con la mano hacia Margarita. Margarita mira a uno y a otro, se levanta y se marcha ofendida. Éstos la increpan y le dicen que no se ponga así, que es broma pero Margarita no está para bromas. Al salir tropieza con Satur que estaba observando todo desde la puerta. La sujeta por los hombros y le dice.
- Pero Margarita, no les haga caso, por Dios, si sólo están bromeando… ¿está usted bien?-. Margarita intenta contener las lágrimas.
- lo se, Satur, lo se, lo que pasa es que…-.
- Lo que pasa es que usted se teme lo peor de las intenciones de Lucrecia, eh?, que usted ya sabe que todo esto no lo hace por los niños sino por el señor Gonzalo, que encuantico se distraiga un poco, zassssss!!!!, se le echa encima.- Mientras tanto, Gonzalo se acerca y posa suavemente la mano sobre el hombro de Margarita:
-lo siento mucho, yo no quería…-.
- No te preocupes Gonzalo- dice ella sonriéndole- es culpa mía, que llevo un día muy malo-.
- ¿quieres dar un paseo?-.
- Si, claro.-dice Margarita sorprendida.
Ambos echan a andar lentamente mientras son observados por Satur que sonríe abiertamente y levanta el dedo pulgar en dirección a Catalina, Cipri e Inés.
Llevan un rato caminando sin decir nada y de repente Margarita se para y se gira hacia Gonzalo diciéndole:
-¿a ti te parece normal la fiesta que habéis organizado mañana?,¿ no ves que es una manera de recordarles a los chiquillos la miserable vida que llevan?, ¡me parece cruel e innecesario!-. Gonzalo se para en seco sorprendido intentando comprender… Reflexiona un momento y contesta:
-Yo no lo veo así. Creo que es una gran oportunidad para los chicos de conocer otra forma de vida diferente, ver grandes obras de arte de cerca y disfrutar de…-.
–¿Pero es que no te das cuenta?¿No ves que Lucrecia está tratando de… impresionarte?-.
-¿Impresionarme?, ¿a mi? ¿ y por qué iba a tratar de impresionarme? Lucrecia, llevada por su bondad, está haciendo un gran esfuerzo para integrar a …-.
- ¡¡¡Llevada por su bondad!!! Esta si que es buena! Gonzalo, no te ofendas pero estás siendo muy ingenuo en esta situación.-.
–Muy bien; Margarita, habla claro, según tu, ¿qué crees que está pasando aquí?
De pronto, Alonso les ve y corre hacia ellos interrumpiendo su charla.
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Re: Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

Notapor mar005 el Dom Jun 07, 2009 5:13 pm

una preguntilla, a ver si me entero, pero aquí se pueden también colgar otras escenas que no vayan necesariamente al capítulo? lo que quieras no??? :roll:
por cierto sue muy buena tu escena!!
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Re: Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

Notapor inesgonzalo el Dom Jun 07, 2009 5:25 pm

SUE BUENAS ESCENA la que has escrito pero siguee con ella jejee
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Re: Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

Notapor sue el Dom Jun 07, 2009 5:28 pm

pues no lo se muy bien...
cabe todo, no?
sigo, sigo...
no se quién comentó que te pones y te enganchas y es verdad!
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Re: Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

Notapor Sherezade el Dom Jun 07, 2009 5:29 pm

-4.A La pulpitis de Alonso

El silencio de la noche, apenas se ve roto por un sollozo entrecortado y por el crepitar de la leña ardiendo en la chimenea de aquella humilde casa. En una habitación parcamente decorada, que hace las veces de cocina y salón para la familia, sobre una mesa de madera, donde reposa una jarra de agua medio vacía y un vaso de barro, una mano sostiene una pluma y la hace girar a un lado y a otro… No hay más movimiento en la sala, que el de aquella mano, que con indiferencia, pero sosteniéndola con infinita ternura entre los dedos, gira una y otra vez la brillante pluma roja.
- ¿Alonsillo? – una voz, agravada por el cansancio y la ensoñación, se hace oír – ¿Alonsillo?- Al no percibir respuesta, el propietario de la voz, alza una ceja y entorna la mirada en un intento por ver mejor en la oscuridad – Si no eres tú, es que a la mesa le han salido manos … que ya le podían haber salido jamones ¡¡O un morro!!… que pal caldo me vendría que ni pintao!
- Solo piensas en comer Sátur- una vocecita entrecortada, procedente del otro lado de la mesa contesta.
- ¡Pero bueno niño! El pobre es lo que tiene… que como tiene el estómago vacío y frío, se acuerda más veces que lo tiene.
- O se lo recuerda- la voz entrecortada de Alonso, es en esta ocasión risueña. Aunque, fijándose bien, Sátur observa un extraño brillo deslizarse por la mejilla del chiquillo – que oigo tus tripas rugir desde aquí.
- Y espérate a oírlas cantar… - aquél comentario propicia, no solo la salida del niño de su escondite para mirar con el ceño fruncido y cara asqueada y divertida al criado, sino que permite al mismo, ver con total claridad, la cara del joven Montalvo. - Te conté alguna vez, que hace unos años conocí yo, a un hombre que… - un ruido procedente de la calle, silencia al criado. Y el extrañarse del ruido, le hace caer en la cuenta de lo avanzado de la noche – ¡Anda! Tira pa’ la cama. Ya te lo contaré mañana, eso y lo del gorrino cantaor… aunque esa me la contaron, que yo no lo vi. ¡Pero venga! Al jergón, que se hace tarde y en esta casa parece que el pájaro canta cada día más temprano!
- El gallo canta todos los días a la misma hora Sátur- contesta incrédulo Alonso

- A la misma hora, la misma hora… si tú supieras a qué hora canta el pájaro!! Otro gallo cantaría Alonsillo!!- Saturno ayuda al niño a meterse nuevamente en la cama y lo arropa, ante la intrigada mirada de Alonso – ¿Qué? Si ya sé yo que no soy la tía, pero también se arropar pardiez- ese comentario provoca que nuevas lágrimas se deslizaran por el óvalo del muchacho – Que te pasa Alonsillo? Cuéntaselo al tito Sátur --- Aunque creo que no hace falta preguntar demasiao’ – susurra el criado, al percatarse del crujir de las maderas del suelo próximas a la habitación del niño que se confunden con las del fuego todavía encendido en el salón

- Me quedo solo- responde el niño en un susurro imperceptible, con voz entrecortada, con las palabras atropelladas, no solo entre ellas sino por el sollozo que intenta retener – Ella… - y esta vez, las lágrimas corren libremente por sus mejillas, mientras con la cabeza gacha, mirando atentamente las sábanas que le cubren, intenta ocultarlas del fiel criado.
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Re: Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

Notapor Sherezade el Dom Jun 07, 2009 5:30 pm

- 4.B La pulpitis de Alonso
Apenas a una docena de pasos de la cama del niño, donde tanto él como el criado conversan sentados sobre la misma, una puerta cerrada separa una estancia de otra bien diferente. En esta, una silla de madera alberga un vestido verde, algo de ropa oscura… una vela se consume sobre una mesa, junto a un espejo y una pequeña cajita de madera… y en el espejo, se puede observar el reflejo de la cama. Una cama con las sábanas revueltas, parte de ellas en el suelo, y una sombra que se mueve inquieta entre las mismas.
Un pie sale por entre las arrebujadas sábanas, a este le siguen una pantorrilla… y más tarde un muslo desnudo … la respiración entrecortada resuena en la habitación… un sonoro suspiro le sigue de cerca … mientras las contorsiones entre las sábanas continúan iluminadas únicamente por la parpadeante vela que amenaza con apagarse en breve… de repente, una voz de mujer susurra sin cesar un monosílabo ‘NO’ entre sollozos y gemidos entrecortados… los movimientos cada vez más bruscos, más erráticos … la voz es alzada cada vez más, entre súplicas, gemidos y negaciones hasta convertirse en un grito desgarrador ‘¡NOOOOOOOOO!’ .
Y la sombra, se levanta sobresaltada, para transformarse en la figura sudada y temblorosa de Margarita Hernando que respira entrecortadamente, sentada en su cama, abrazada a las sábanas en la débilmente iluminada habitación

- ¡¡MARGARITA!! – la puerta se abre violentamente, y por ella, agitado, aparece Gonzalo de Montalvo, el maestro, con el cabello revuelto y la mirada llena de preocupación. Primero posa su vista sobre la mujer sentada en la cama, y a continuación, observa detenidamente la estancia con atención a cada sombra, a cada rincón… mientras se acerca a la mujer. Cuando está a dos pasos de la cama, detiene su escrutinio, y su mirada vuelve a posarse, ya más calmada, sobre la ella - ¿te encuentras bien? – la respuesta es un susurro, que a pesar del silencio de la habitación se hace incomprensible para el maestro, que llevado por la inercia y la necesidad de asegurarse, se aproxima más a ella hasta quedar sentado en la cama – ¿Margarita? – pregunta suavemente, mientras una de sus manos, como si tuviera vida propia encuentra una de las de ella sobre las colchas mientras a él se le encoje el corazón al ver las lágrimas deslizarse por el rostro de ella - ¿Qué ha sucedido?

- Una pesadilla – con una mano intenta enjuagarse las lágrimas, mientras le dedica lo que pretende ser una sonrisa tranquilizadora a Gonzalo. Ambos están mirándose a los ojos, los de él, llenos de ternura y preocupación, los de ella… a pesar de las lágrimas y el miedo, lo miran con agradecimiento y cariño – Gonzalo yo…

- ¡Déjame Sátur! – Por la puerta, tal y como hiciera su padre momentos antes, en su ropa de dormir, con el rostro enrojecido por las lágrimas derramadas, los ojos llenos de determinación el corazón agitado y blandiendo su espada de madera, aparece Alonso – ¡TIA! – al ver que el grito de terror de su tía ha sido solo un susto, y verla en compañía de su padre, su postura de relaja sutilmente.

- ¡ALONSILLO! Vuelve aquí condenao’! Que tu tía está bien... – desde la puerta, sin atreverse a entrar, Saturno deja por un momento que su vista, al igual que la de los dos Montalvo que le han precedido, revise el perímetro de la habitación, para descansarla sobre las dos figuras sentadas en la cama – Porque… ¿está bien la señora, verdad?- tensando los hombros, y recuperando una postura defensiva, el criado dirige su preocupación a la mujer y al cuñado de esta.
El niño, que ha aprovechado el cambio de postura del criado justo cuando iba a cogerlo por los hombros, se ha lanzado como alma que lleva el diablo a la cama de su tía, ha utilizado las piernas de su padre a modo de apoyo y de un salto, se ha plantado en el jergón junto a ella, abrazándola con todas las fuerzas de que puede hacer acopio. Abrazo, que le es devuelto con infinita ternura y cariñosas caricias en el pelo y la espalda

- Shhh. Estoy bien cielo mío- La figura de Alonso tiembla por la tensión vivida y el intento por retener, una vez más, las lágrimas – Ya está cariño, ya pasó…
Con su atención fijada en las otras dos personas en la cama, centradas la una en la otra, el maestro no se da cuenta de que su mirada de preocupación, y su mano, olvidada por la de Margarita durante su furtiva caricia en pro del consuelo de Alonso, son observadas por una sombra que le observa desde la ventana de la habitación de Margarita.

"Por favor, no escribáis comentarios aquí. Gracias".
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Re: Cajón Desastre, para dejar volar la imaginación...

Notapor sue el Dom Jun 07, 2009 6:32 pm

ESCENA 4 los niños en Palacio

En el aula se palpa el nerviosismo y la inquietud de la propuesta novedosa y a Gonzalo le cuesta hacerse oír para poner orden.
-Venga, niños, portaos bien que ya vamos a irnos, venga, Gabi! Ahora quiero que todos me sigáis y que nadie, repito, nadie se despiste, se pare o se pierda, ¿de acuerdo? En cuanto alguien se aleje un poquito, me avisáis, ¿eh? Cada uno se ocupará del que tiene al lado… venga Alonso!
Mientras van saliendo desordenadamente del aula, Margarita se acerca a Gonzalo con cara de pocos amigos. Gonzalo advierte a los chicos que esperen un momento.
-¡Gonzalo! Así que sigues adelante con esta ridícula idea, ¿no?
Gonzalo, ya un poco harto del tema le responde duramente
-Margarita, pero ¿qué demonios te pasa? No entiendo por qué te estás tomando esto de esta manera, casi parece algo personal… ¿por qué te molesta tanto que los niños vayan al palacio?
- ¡No es por los niños! -Le dice desafiante. -Es por ti.-
- ¿Por mi?- La mira expectante encogiendo los hombros sin entender una palabra.
- Gonzalo, Lucrecia espera algo más de esta… jornada.
-¿Ah, si? Y a qué te refieres, si puede saberse…
- Sabes perfectamente a lo que me refiero.
-bueno… y en ese caso… ¿qué?
-¿Qué?
Los dos quedan mirándose fijamente mientras los niños les observan intrigados. Alonso se acerca a su padre, le toca en el brazo y le pregunta.
-¿qué espera la marquesa de ti, padre?
Gonzalo mira airadamente a Margarita mientras ella le sostiene la mirada.
- No se, hijo, pregúntaselo a tu tía, que parece que le moleste que nos divirtamos un poquito.
- Nada Alonso, -dice Margarita sin quitar la vista de encima de Gonzalo-, tu padre, que a veces parece que no ve más allá de sus narices!
Tras esto, Margarita echa a andar muy erguida mientras Alonso y Gonzalo la observan marchar. Alonso, divertido, pellizca a su padre y le dice.
- que no ves más allá de tus narices…
-¡ehhhh!,¿cómo te atreves? Y le coge dándole una vuelta, mientras le hace una llave y le tira al suelo entre risas.
Los chicos emprenden el camino y Margarita se va en dirección contraria mordiéndose la lengua por lo que acaba de decir.
Poco a poco van acercándose a los Portones del Palacio donde Nuño y su madre les están esperando con porte majestuoso. Nuño les hace señas y entran corriendo en los jardines. Gonzalo hace una reverencia a la Marquesa y le ofrece el brazo para entrar paseando. Lucrecia se sorprende por este gesto tan poco característico de Gonzalo, pero no desaprovecha la ocasión y elegantemente, se coloca a su altura y hacen la entrada en el recinto. Cata y la joven criada están preparando una gran mesa en el jardín donde todos comerán y miran acercarse a la pareja. La chica, extasiada, exclama:
-¡Vaya, qué buena pareja hacen la Marquesa y el Maestro!
Y Cata, la mira de arriba abajo y vuelve a mirarles y esta escena le llena de recuerdos de algo que ocurrió hace muchos años. Todos son muy jóvenes y escuchan atentos a un músico ambulante que ha parado en la plaza esa mañana. De repente, Lucrecia y Gonzalo se arrancan a bailar mientras son jaleados por el resto.

Por favor, no escribáis comentarios aquí!
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